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RUIZ TAGLE, J. Coord. PROLOGO Víctor Tokman La historia de América Latina ha estado marcada por una lucha constante por superar los problemas económicos, políticos y sociales que la han caracterizado. Desde el punto de vista de las ciencias sociales, ello ha derivado en un cuerpo sustantivo de conocimientos relacionados con los más diversos aspectos de la realidad. De particular importancia han sido la teoría de la dependencia y los análisis de la heterogeneidad estructural, de las relaciones centro periferia, de la marginalidad, de la pobreza. Durante las últimas décadas, el análisis que más prioridad ha tenido en términos de políticas públicas ha sido el relacionado con la pobreza. Tanto organismos nacionales como internacionales han dedicado significativos recursos y esfuerzos para especificar sus dimensiones, causas y posibles soluciones. Ello también ha ido acompañado de la evidente importancia que la discusión netamente económica ha adquirido, no sólo en el desarrollo de las ciencias sociales sino que también en el ámbito del discurso y las políticas públicas. En cierta medida los problemas de la sociedad han adquirido si no una unidimensionalidad, una desbalanceada preponderancia de sus aspectos económicos por sobre las demás áreas que conforman las estructuras y procesos sociales. En este contexto es que la OIT comenzó a reflexionar sobre la necesidad de abarcar aspectos relacionados con la constitución de la sociedad que fueran más allá del problema del bajo ingreso, que es la referencia de la pobreza. Estos otros aspectos se relacionan de manera más amplia con la integración social, con la participación de los individuos y las instituciones en las estructuras y procesos que acaecen en las sociedades. Ya a comienzos de la década de los 90 se percibía que una de las características de la senda de desarrollo que se estaba impulsando, tanto a nivel mundial como en los países, es que producía efectos de desintegración y de exclusión social de ciertos sectores de la sociedad. Ello estaba ocurriendo no sólo en los países en vías de desarrollo, fenómeno que había estado históricamente presente, sino que también en los países más desarrollados, particularmente en los centros urbanos, incluyendo las principales capitales de esos países. Estas manifestaciones de exclusión eran y son observables en las diferentes dimensiones en las cuales los individuos están colocados en la sociedad: política cultural, social y económica, por mencionar las principales. Una de las dimensiones más importantes es lo que ocurre en el mercado del trabajo, ya que no cabe duda que la manera cómo los individuos están insertados o excluidos de él influye en forma muy significativa en su grado de integración a la sociedad. De hecho, el empleo es el principal determinante del status de las personas. Pero el mercado de trabajo se presenta en la actualidad como una realidad segmentada en la cual se encuentran buenos empleos junto con empleos precarios, no registrados, temporales, de baja calificación, escasa protección social y bajos ingresos. Además, las tasas de desempleo permanecen en niveles altos y las de participación son preocupantemente bajas para sectores seleccionados. Este libro recoge el resultado de investigaciones realizadas en los países del MERCOSUR y Chile, con un doble propósito: evaluar el impacto que la apertura comercial (componente esencial del modelo actual de crecimiento económico) y la reestructuración del Estado han tenido sobre el mercado de trabajo, y avanzar con representantes gubernamentales, de empleadores y de trabajadores en la discusión de formas de mejorar la integración social a través del mercado laboral. INDICE Introducción Capítulo I Capítulo II Capítulo III Capítulo IV Capítulo V Conclusiones y perspectivas Bibliografía
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