Villanueva, E. Coord.
Empleo y globalización: la nueva cuestión social en la Argentina. Buenos
Aires: Universidad Nacional de Quilmes, 1997. 507p.
ISBN: 987-9173-12-0
Esta publicación
surge de la compilación de las ponencias y comunicaciones presentadas
y de las discusiones y debates acaecidos en el marco de las sesiones
de trabajo del Seminario sobre Empleo y Políticas Sociales, realizado
el 6 y 7 de noviembre de 1996 en la Universidad Nacional de Quilmes,
organizado por la Unidad de Estudios Sociolaborales del Centro de Estudios
e Investigaciones de dicha Universidad.
La gravedad de
la crisis del empleo en la República Argentina y el proceso convulsivo
que ha transformado el mercado de trabajo y la estructura social desde
poco después del comienzo de la presente década, abre un importante
desafío para los cientistas sociales en general y para los especialistas
en temas laborales en particular. El seminario del cual surge este libro
tuvo como propósito central encarar de manera resulta la tarea de comenzar
a responder a este desafío con el aporte de muchos de los principales
especialistas del país anfitrión así como de algunos importantes investigadores
extranjeros.
Esta publicación
esta estructurada de la misma forma en que lo estuvo el seminario, es
decir, cada uno de los capítulos del libro corresponde a una de las
mesas de trabajo del seminario. Los cinco ejes temáticos abordados son:
Mercado de Trabajo; Empleo y Sistema de Relaciones Laborales; Empleo
y Actores Sociales; Políticas Sociales y Políticas de Empleo.
En el primer capitulo
se aborda la compleja problemática del Mercado de Trabajo, y
ya en la introducción, se sostiene que uno de los méritos de los ponentes
fue el haber abordado de manera directa algunos de los problemas atípicos
o injustamente postergados para el mercado de trabajo, a saber: el tema
de las insuficiencias metodológicas y analíticas para explicar los fenómenos
nuevos del mercado de trabajo. El primer trabajo, de Cynthia Pok, nos
introduce en las raíces metodológicas de los planteamientos de la medición
de una de las principales variables del mercado de trabajo: la condición
de actividad, frente a un nuevo escenario sociolaboral que estimula
las reformulaciones. En este trabajo se advierte sobre la insuficiencia
de las tres categorías "clásicas" utilizadas en el análisis
de los mercados de trabajo: ocupación, desocupación e inactividad; y
se sostiene que en la preocupación por la identificación del desempleo
oculto, así como resulta adecuado seguir planteando la capitación de
los desocupados desalentados clasificados en primer término entre los
inactivos, no menos significativo es el planteo del "rescate"
de los desocupados ocultos también, y paradójicamente, en el campo del
empleo. El trabajo de Alfredo Iñíguez analiza el verdadero alcance estadístico
de los principales parámetros del mercado de trabajo (las tasas de actividad,
ocupación y desocupación) y realiza un esfuerzo de procesamiento estadístico
para establecer tendencias históricas de largo plazo. El tercer trabajo
de este capítulo, de Roberto Benencia, plantea no ya las insuficiencias
sino directamente las carencias de fuentes y estadísticas de medición
del mercado de trabajo rural y los problemas de los planteos teóricos
tradicionales para explicar las nuevas dinámicas que se presentan en
esta etapa.
El segundo capitulo,
Empleo y Relaciones Laborales, comienza con la ponencia de Bialakowsky
y Hermo, en la cual los autores insertan las relaciones laborales, su
significado, en la trama de las relaciones socioeconómicas y políticas,
remitiéndolas al seno de la sociedad, de donde surgen como expresión
de la convivencia conflictiva entre trabajadores y empresarios. A partir
de un abordaje teórico muestran un escenario sociolaboral nuevo gestado
en los últimos veinte años con eclosión en los noventa, donde van desapareciendo
los modelos clásicos de organización del trabajo y de la producción
para dar paso a nuevos tipos de trabajadores que desarrollan una nueva
subjetividad, donde según los autores, la individualidad campea como
respuesta adaptativa forzosa. El segundo trabajo, de Bisio y Freytes,
analiza un fenómeno importante como es la crisis del movimiento sindical
causada por la reconversión económica y los nuevos marcos regulatorios,
que tienden a desregular la relación capital-trabajo. Los autores catalogan
el fenómeno como crisis estratégica de la acción colectiva con consecuencias
tales como la confrontación horizontal, es decir enfrentamiento entre
sectores internos del movimiento obrero debido a la fragmentación de
intereses producida por los cambios laborales. El trabajo de Testa y
Figari sitúa a la problemática laboral como problema central de la Argentina
contemporánea, justificando el aserto por la vigencia de un nuevo mapa
sociolaboral caracterizado por la coexistencia diferenciada de asalariados
estables o permanentes y amplios sectores vinculados a formas precarias
de relación salarial.
Empleo y sectores
sociales es el título del tercer capítulo. Este comienza con el
trabajo de Alberto Minujin quien aborda el tema de los "nuevos
pobres", preguntándose cual ha sido el impacto de las transformaciones
económicas de los años ochenta sobre la estructura social y particularmente
sobre los estratos medios. La disminución en el promedio de los ingresos
habría conducido a los sectores medios hacia una masiva movilidad descendente,
llevándoles a incorporarse al universo de la pobreza a través de las
modificaciones de sus condiciones de vida. La incorporación de sectores
medios al universo de la pobreza ha hecho que éste aumente en complejidad
y heterogeneidad. El segundo trabajo es de Julio Godio que, señalando
las diferencias con las características de las corrientes sindicales
antes de la globalización, y a partir de una visión global de la situación
por la que atraviesa el sindicalismo latinoamericano, analiza la actitud
de los sindicatos frente a las políticas de empleo de la región. Para
el autor el problema más grave no es el desempleo sino la precarización
del trabajo, puesto que significa la desarticulación del actor social
a partir de nuevas formas de producción, de organización del trabajo
y de gestión de los recursos humanos. La ponencia de Maria del Carmen
Feijoo plantea la necesidad de recuperar los objetivos de ciudadanía
en el campo de la educación. La autora critica la limitación de los
enfoques que plantean al trabajo como principal objetivo de la educación,
dejando de lado la problemática del fortalecimiento de la democracia
en la educación y busca recuperar una educación de objetivos de ciudadanía.
Daniel Carbonetto por su parte sitúa al Sector Informal Urbano como
el ámbito en el cual se refugian los excluidos del sector moderno. En
este trabajo el autor analiza los procesos de exclusión social de los
puestos de calidad y las diferencias entre los ocupados en el sector
moderno y los autoempleados precarios del sector informal, obligados
a "inventar" puestos de trabajo como estrategia de sobrevivencia
del grupo familiar. El último trabajo de este capítulo, de Roberto Urmeneta,
analiza el problema del empleo y sus consecuencias sociales en el caso
chileno. El esquema analítico de su ponencia presenta esta problemática
organizada sobre cuatro aspectos esenciales: a) los efectos sobre el
empleo del proceso de apertura externa y la integración económica; b)
la caracterización de los sujetos que se ven afectados por esta situación;
c) la calidad de los empleos a partir del concepto de precariedad y
su relación con los problemas de la pobreza y d) el tema de la equidad
que plantean los impactos distributivos.
La primer ponencia
del cuarto capítulo, Políticas sociales, es de Graciela Riquelme
y en ella se analizan las medidas tomadas en política educativa y de
formación para el trabajo en el marco del Programa de Reformas (1989-1993)
encaradas por el gobierno de Carlos Menem. Desde la óptica de la autora,
la influencia que han tenido en la implementación de estas medidas las
tendencias a nivel internacional y nacional las políticas neoliberales
del Banco Mundial hace que los principios orientadores de la reforma
educativa, basados en la equidad y la eficiencia, se vuelvan contradictorios,
y de hecho hayan sido ignorados a la hora de implementar muchas de ellas.
El trabajo de Estela Graci plantea la necesidad de reflexionar sobre
el importante papel de las políticas sociales, a las que se incorpora
como nuevo ingrediente las altas tasas de desocupación. Para poder encontrar
respuestas sobre cual es la relación social que articula a los diferentes
problemas sociales, plantea discutir las políticas sociales tomando
como eje el trabajo como derecho en las actuales condiciones de empleo.
Javier Slodky, quien abordó el tema de la seguridad social, hizo un
análisis histórico de la evolución del sistema nacional, combinando
esto con el abordaje de la reforma de los sistemas de relaciones laborales
y el modo como ésta ha influido en la seguridad social. La pregunta
central para Slodky es: ¿en qué medida se pueden reconvertir estos sistemas
sin que pierdan su esencia protectora?, y en torno a esta interrogante
está estructurada una parte importante de su ponencia. El último trabajo
de este capítulo corresponde a Ginés González García y en él se aborda
la problemática de la salud, situándola como una actividad con contradicciones
y potencialidades desde las políticas sociales y las políticas de empleo
y su vinculación con las relaciones laborales. La salud, se sostiene,
no es tema exclusivo de médicos, sino que debe ser atendida por la sociedad
desde políticas sociales integrales. Estas no se pueden definir desde
un sistema aislado, por el contrario, se deben generar cambios más profundos
en los estilos de vida y crecimiento de la sociedad para mejorar el
nivel de la medicina social.
El quinto y último
capitulo, Políticas de empleo, comienza con un trabajo de Adriana
Marshall que consiste en el análisis de algunas reformas de los sistemas
legales de protección al empleo puestas en práctica en distintos países
de América Latina, principalmente en la década de los noventa. Si se
toma en cuenta que las recetas flexibilizadoras son pregonadas como
solución universal al problema del desempleo, un análisis como éste,
que tome en cuenta diferentes experiencias, situaciones y realidades
se vuelve revelador en cuanto a la validez de la universalidad de los
supuestos beneficios de la flexibilización. El segundo trabajo, de Luis
Castillo Marín, consiste en una breve pero profunda síntesis de las
políticas de empleo implementadas por el actual gobierno de Argentina
desde 1990 a la fecha de realización del seminario del cual surge esta
publicación. La ponencia de Alaluf sintetiza las políticas de empleo
implementadas por los países europeos hasta el presente, emprendidas
para solucionar este grave problema. Se señala el éxito relativo de
las mismas, dada la persistencia del problema a pesar del crecimiento
económico de Europa en el quinquenio 1985-1990. Esta persistencia pone
en cuestionamiento, según el autor, la eficacia de las "políticas
pasivas de empleo", fundamentalmente los subsidios y la asistencia
social a los desempleados, frente a las "políticas activas de empleo",
que ponen el acento en el fomento a la creación de empleos, fundamentalmente
vía desgravación impositiva, subsidios y reducciones en las contribuciones
sociales de las empresas. Alauf también aborda el concepto de flexibilización
laboral tal como se lo presenta y aplica en Europa, por lo que es interesante
su evaluación en cuanto a la relativa efectividad de estas políticas
como generadoras de empleo. La última ponencia de este capítulo, y del
libro, es la de Enrique Martínez, la cual se centra en el diagnóstico
de las causas del desempleo en la Argentina. El autor sostiene que las
causas del desempleo se encuentran en la crisis del modelo de desarrollo
socioeconómico del país, estructurado en torno al modelo de desarrollo
capitalista de enclave agroexportador de fines del siglo pasado, y las
sucesivas etapas por las que transitó ese modelo (sustitución de importaciones
de la década del treinta, desarrollista en la década del sesenta), hasta
la crisis determinada por los procesos de apertura y desregulación de
la economía de 1976-1981 y de 1991 en adelante. El histórico bajo nivel
de desempleo argentino habría sido un subproducto de esos modelos y
su crisis sería la que generó el problema del desempleo.