NACIONES UNIDAS, 17 de enero de 2005- Un selecto grupo de 265
de los principales expertos del desarrollo presentó hoy la estrategia
más amplia jamás formulada de lucha contra la pobreza,
el hambre y la enfermedad mundiales, un conjunto de numerosas medidas
eficientes en función del costo que podría reducir la
pobreza extrema a la mitad y mejorar radicalmente las vidas de por lo
menos mil millones de personas en los países en desarrollo pobres
para 2015.
Las recomendaciones del Proyecto del Milenio de las Naciones Unidas,
un grupo asesor independiente del Secretario General, figuran en el
informe Invirtiendo en el desarrollo: Un plan práctico
para conseguir los Objetivos de Desarrollo del Milenio. El informe
fue presentado hoy al Secretario General de las Naciones Unidas Kofi
Annan, quien afirmó que la lucha contra la pobreza extrema debe
ser la principal prioridad de la comunidad mundial y del sistema de
las Naciones Unidas en 2005.
Profesor Jeffrey D. Sachs, el economista que dirigió el Proyecto
del Milenio de las Naciones Unidas, de tres años de duración.
"Los expertos que participaron en esta colosal empresa han demostrado
sin el menor atisbo de duda que aún podemos alcanzar los Objetivos-si
comenzamos a poner este plan en marcha ya mismo".
El informe del Proyecto del Milenio de las Naciones Unidas fue presentado
precisamente en momentos en que el desastre a raíz del tsunami
en Asia centraba la atención mundial en la necesidad, la escala
y la eficacia de la ayuda a los pobres del mundo. La respuesta internacional
inmensamente generosa a la tragedia de Asia fue un poderoso mensaje
en el sentido de que los ciudadanos comunes de los países más
ricos del mundo realmente apoyan dicha asistencia, cuando ven claramente
la necesidad de esta ayuda y cuando están convencidos de que
los fondos que aportan llegarán a aquéllos que los necesitan.
El plan del Proyecto aborda estas preocupaciones legítimas, y
demuestra que las inversiones orientadas a los servicios públicos
básicos como la salud, la educación y la infraestructura
tornan a las comunidades pobres menos vulnerables a esos desastres y
las penurias como la enfermedad, el hambre y la degradación del
medio ambiente.
El informe presentado por el Proyecto es el primero de una serie de
un año de iniciativas mundiales destinadas a convertir los Objetivos
en realidad, e incluye un informe del Secretario General a los Estados
Miembros de las Naciones Unidas que se presentará en marzo y
que estará basado en gran medida en las recomendaciones del Proyecto.
Habida cuenta de que los dirigentes mundiales celebrarán una
reunión del Grupo de los Ocho en julio y otra en las Naciones
Unidas en septiembre para acelerar el progreso hacia los Objetivos,
2005 se ha convertido en año decisivo para la movilización
de apoyo internacional a favor de la lucha contra la pobreza y la enfermedad,
destacaron los funcionarios de las Naciones Unidas.
"El equipo del Proyecto ha aportado la mayor contribución
intelectual al debate sobre el desarrollo del sistema de las Naciones
Unidas de los últimos veinte años, por lo menos",
afirmó Mark Malloch Brown, designado jefe de gabinete del Secretario
General y presidente del Grupo de las Naciones Unidas para el Desarrollo
(GNUD). El Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo (PNUD)
financió y apoyó el Proyecto en nombre de los asociados
del GNUD.
"Esperamos que el informe del Proyecto sirva de catalizador del
apoyo mundial para un 'gran acuerdo' entre la reducción de la
pobreza y la seguridad mundiales en la Cumbre del Milenio + 5 que se
celebrará en Nueva York en septiembre", afirmó Malloch
Brown. "Necesitamos el compromiso firme de países tanto
ricos como pobres de que las reformas de política y las auténticas
iniciativas de erradicación de la pobreza en los países
en desarrollo estarán acompañadas de las concesiones comerciales
y en materia de deuda y la asistencia prometidas de los países
desarrollados, y rápidamente. Sumado a la labor del Grupo de
Alto Nivel del Secretario General sobre las amenazas contra la seguridad,
esto ofrece al mundo un nuevo comienzo en relación con este decisivo
programa interrelacionado: la seguridad y el desarrollo".
A continuación se consignan los principales aspectos y las recomendaciones
fundamentales del Proyecto:
* Un plan práctico: En 2000, los dirigentes del mundo
se reunieron en las Naciones Unidas y acordaron reducir la pobreza extrema
a la mitad para 2015. Las investigaciones del Proyecto indican no sólo
que esto aún puede hacerse, sino también cómo puede
hacerse, con rigurosos detalles técnicos.
* Asequible: En el primer ejercicio de cálculo de costos
pormenorizado de su tipo, los expertos del Proyecto llegan a la conclusión
de que los Objetivos pueden alcanzarse con una inversión de sólo
la mitad del uno por ciento de los ingresos de los países industrializados,
algo que se ajusta perfectamente a las metas de asistencia internacional
que los países ricos ya se han comprometido a aportar.
* Importancia de la gobernanza: La reforma de política
en el plano local y el compromiso nacional de ayudar a los más
pobres de los pobres son indispensables si han de alcanzarse los Objetivos.
* Mayor intercambio comercial y corrientes de capital privado:
Son la clave del crecimiento económico sostenido en todos los
países en desarrollo-aunque los países más pobres
no pueden aprovechar las oportunidades comerciales y de inversión
sin antes recabar asistencia para el establecimiento de infraestructura
pública básica, como carreteras, puertos, clínicas
y escuelas, y mejorar la salud y la capacidad de la mano de obra mediante
inversiones en la lucha contra las enfermedades, la educación
y la formación en el empleo.
* Vía rápida para el éxito: Los líderes
del Proyecto recomendaron enérgicamente que se destinara inmediatamente
asistencia a los países ya reconocidos como necesitados y capaces
de utilizar la asistencia eficazmente, comenzando por los países
en la "vía rápida" que ya reúnen las
condiciones necesarias para el alivio de la deuda en virtud de la Iniciativa
para la reducción de la deuda de los países pobres muy
endeudados (PPME) y las naciones identificadas por el Gobierno de los
Estados Unidos para recibir ayuda por conducto de su nueva cuenta para
afrontar las cuestiones del Milenio.
* Demasiado para un gobierno por sí solo: El Informe sostiene
que los retos del crecimiento y la creación de empleo por un
lado, y la prestación de servicios a las comunidades pobres por
el otro, exigen una asociación amplia que incluya el sector público,
la sociedad civil y el sector privado. La inclusión es la clave
del éxito: a menos que los grupos de mujeres y las organizaciones
de la sociedad civil sean incorporados a la economía y la política,
los Objetivos seguirán siendo imposibles de alcanzar.
* Asistencia de calidad: Si bien un aumento del volumen de la
asistencia es decisivo, una mejor calidad de la asistencia es igualmente
importante. Los equipos de tareas del Proyecto elaboran cuidadosos planes
de trabajo para inversiones eficientes y eficaces en las esferas de
la salud pública, la educación y el desarrollo económico-y
sostienen convincentemente que una concentración de los desembolsos
iniciales ahora permitirá, en última instancia, ahorrar
miles de millones de dólares-y decenas de millones de vidas-en
el largo plazo.
* Acciones de ganancia rápida ("Quick Win"):
Los países tanto en desarrollo como desarrollados deben emprender
de inmediato una serie de acciones "Quick Win" que podrían
salvar millones de vidas a un costo reducido, y que incluyen desde la
provisión de almuerzos escolares gratuitos y pequeños
generadores alimentados con gasóleo o de energía solar
para hospitales y escuelas, hasta medicamentos antirretrovirales contra
el SIDA y mosquiteros impregnados con insecticida para los lechos que
cuestan 5 dólares.
En el informe se destaca que es decisivo desplegar un esfuerzo concertado
para suministrar este apoyo en escala suficiente como para que tenga
repercusión en el plano nacional, y hasta mundial.
Estamos en condiciones de poner fin a la pobreza extrema en nuestra
generación", señaló Sachs. "No simplemente
reducir la pobreza a la mitad-si deseamos eliminar la pobreza extrema
por completo, podemos hacerlo para 2025".
El proyecto se nutrió de los aportes de un auténtico
grupo de notables pensadores y actores del desarrollo, entre ellos Ernesto
Zedillo, ex Presidente de México; Mari Pangestu, Ministra de
Comercio de Indonesia; M.S. Swaminathan, ganador del Premio Mundial
de la Alimentación; Amina J. Ibrahim, Coordinadora Nacional de
Educación para Todos del Ministerio Federal de Educación
de Nigeria; Pedro Sánchez, ganador de la "beca para genios"
de la Sociedad MacArthur y el Premio Mundial de la Alimentación;
Agnes Binagwaho, Secretaria Ejecutiva de la Comisión Nacional
de Lucha contra el SIDA de Rwanda; Awash Teklehaimanot, Director del
Programa contra el Paludismo de la Universidad de Columbia; Yolanda
Kakabadse Navarro, Presidenta de la Unión Mundial para la Naturaleza;
Albert M. Wright, Presidente del Equipo de Tareas sobre el agua en África;
Yee-Cheong Lee, Presidente de la Federación Mundial de Organizaciones
de Ingenieros y Calestous Juma, ex Secretario Ejecutivo del Convenio
sobre la Diversidad Biológica de las Naciones Unidas. La labor
del Proyecto incluye 13 extensos informes separados preparados por equipos
de tareas especializados en temas que van de la educación al
paludismo y al hambre.
La investigación y los informes del Proyecto se presentaron
para su análisis y la formulación de recomendaciones a
expertos de otras importantes instituciones, incluidos el Banco Mundial
y el Fondo Monetario Internacional.
En el informe se insta a efectuar una drástica revisión
del sistema internacional de desarrollo, que, según se determinó
en general, suele caracterizarse por la ineficiencia y la falta de objetivos
claramente definidos. Según las investigaciones del Proyecto,
sólo unos 30 centavos de cada dólar de asistencia internacional
llegan realmente a los programas de inversión sobre el terreno
destinados a la lucha contra la pobreza extrema, el hambre y la enfermedad
en los países pobres. Los expertos del Proyecto sostienen que
si la asistencia se reúne y se invierte local y estratégicamente,
ésta sería más efectiva y menos costosa. Los autores
estiman que en los países de bajos ingresos sólo el 24
por ciento de la asistencia bilateral se destina realmente a inversiones
sobre el terreno de importancia decisiva para los Objetivos de Desarrollo
del Milenio; en el caso de la asistencia multilateral el porcentaje
asciende al 54 por ciento - algo mejor, pero aún insuficiente.
"La cuestión no es si la asistencia sirve", afirman
los autores de Invirtiendo en el desarrollo. "Hay suficientes pruebas
en el sentido de que sirve cuando es suficiente y está bien dirigida.
El problema ha sido cómo y cuándo se ha prestado la asistencia,
a qué países y en qué volumen".
El Proyecto del Milenio de las Naciones Unidas estudió los países
que tenían una elevada proporción de personas que vivían
en la pobreza extrema a fin de determinar qué volumen de inversión
era necesario para abordar el hambre, la educación, la igualdad
entre los géneros, la salud, el agua y el saneamiento, los tugurios,
la energía y las carreteras. En los países de bajos ingresos
esta cifra representaría un aumento en inversiones a $70-80 dólares
per cápita en 2006; hasta $120-160 dólares per cápita
en 2015. Muchos países de medianos ingresos podrán financiar
en gran medida estas inversiones por sí solos - aunque en muchos
casos necesitarán un adecuado alivio de la deuda y asistencia
técnica especializada. En los países más pobres,
empero, los recursos internos no bastarán. La financiación
externa deberá salvar éste déficit.
Los líderes del Proyecto instan a un "decenio de acción
ambiciosa" caracterizado por las siguientes pautas:
* Los países en desarrollo deberían adoptar estrategias
nacionales de desarrollo ambiciosas para alcanzar los Objetivos, con
reformas de política especiales y evaluaciones minuciosas de
las necesidades de inversión y las opciones de financiación.
* Los países de altos ingresos deben abrir sus mercados a las
exportaciones de los países en desarrollo y ayudar a los países
más pobres a mejorar la competitividad de sus exportaciones mediante
inversiones en infraestructura, la facilitación del comercio
y la ciencia y la tecnología. Los autores formulan un enérgico
llamamiento a concluir la Ronda de Doha para el Desarrollo antes de
2006.
* Según el proyecto, grupos regionales como la Unión
Africana deberían promover el comercio regional y la infraestructura
transfronteriza (carreteras, energía, telecomunicaciones), y
fortalecer la gestión regional del medio ambiente; los donantes
deberían incrementar la financiación de estos proyectos
regionales fundamentales.
* El Secretario General debería fortalecer la coordinación
entre los organismos de las Naciones Unidas en apoyo de los Objetivos,
tanto a nivel internacional como nacional.
* Para que puedan alcanzarse los Objetivos, la asistencia de los países
industrializados deberá aumentar al 0,44 por ciento del PNB de
los países industrializados en 2006 y llegar al 0,54 por ciento
del PNB para 2015 - menos de la meta mundial del 0,7 por ciento del
PNB reafirmada por los dirigentes mundiales en 2002 en la Conferencia
de Monterrey sobre la Financiación para el Desarrollo.
* En los cálculos del Proyecto no se incluyen muchas esferas
esenciales que requieren asistencia a países en desarrollo fuera
del marco de los Objetivos de Desarrollo del Milenio, entre ellos importantes
proyectos futuros de infraestructura, un mayor gasto por ajustes relacionados
con el cambio climático, la reconstrucción posterior a
los conflictos y otras prioridades geopolíticas. Los líderes
del Proyecto instan enérgicamente a los países donantes
a que asuman, mantengan o aceleren los compromisos para alcanzar la
meta de larga data, reafirmada en Monterrey en 2002, del 0,7 por ciento
del PNB en calidad de asistencia internacional para 2015.
* En términos absolutos de dólares, los autores instan
a las naciones ricas a desembolsar 135 mil millones de dólares
en asistencia para el desarrollo en 2006 - un incremento respecto de
los compromisos actuales de 48 mil millones de dólares, lo que
equivale aproximadamente al 5 por ciento de los gastos militares mundiales.
Los autores del Proyecto recomiendan que, para 2015 el nivel de asistencia
anual sea de 195 mil millones de dólares.
* Esta asistencia complementaria debería incluir una suma inicial
de 5 mil millones de dólares para llegar a los 7 mil millones
de dólares por año en 2015 destinados a la promoción
de la ciencia y la tecnología a favor de los pobres, centrándose
en la investigación en materia de salud, agricultura, energía,
gestión ambiental y clima.
* El Proyecto del Milenio de las Naciones Unidas apoya la propuesta
del Reino Unido de un nuevo Mecanismo Internacional de Financiación
como la principal propuesta para un cambio decisivo en la financiación
del desarrollo en 2005. El Mecanismo, que se propone duplicar la asistencia
para el desarrollo entre este momento y 2015, permitiría obtener
fondos complementarios de los mercados de capital mediante la emisión
de bonos garantizados por los compromisos de asistencia de largo plazo
de los donantes. Sin embargo, corresponde a los donantes determinar
qué disposiciones de financiación se adoptarán.
La cuestión clave es la rápida disponibilidad de nuevos
recursos.
Los Objetivos de Desarrollo del Milenio: un seguro para la seguridad
mundial
"El que los países pobres salgan de la trampa de la pobreza
es una cuestión que reviste la mayor urgencia para nuestra seguridad",
afirmó Sachs. "Cuando las personas carecen de acceso a alimentos,
atención médica, agua potable y la posibilidad de un futuro
mejor, es probable que en sus sociedades se genere instabilidad y malestar
que afectarán al resto del mundo".
Sin embargo, los plazos se acortan, y quedan apenas 10 años
para alcanzar los Objetivos de 2015. Conseguir los Objetivos, empero,
no es una simple cuestión de justicia mundial y derechos humanos,
se señala en el informe, sino algo indispensable para la seguridad
mundial. "Es mucho más probable que las sociedades pobres
y hambrientas se disputen los escasos recursos vitales", sostienen
los expertos, y agregan que el logro de los Objetivos de Desarrollo
del Milenio debe ser el eje de las iniciativas internacionales para
poner fin a los conflictos violentos, la inestabilidad y el terrorismo.
En el informe se advierte, empero, que es necesario utilizar los recursos
eficazmente, y se subraya que debe prestarse atención especial
a los países en desarrollo que han demostrado su consagración
a las buenas prácticas de gobernanza y la presupuestación
transparente. Según el informe, hay docenas de países
de bajos ingresos que tienen trayectorias probadas de reforma y consagración
al trabajo a favor de las personas sumidas en la pobreza extrema.
"Los países donde no rige el estado de derecho, dirigidos
por líderes corruptos, no están en condiciones de invertir
recursos en salud, educación y carreteras para su pueblo",
afirmó Sachs. "Debe destinarse mayor apoyo internacional
a los países que han demostrado ejercer la buena gobernanza,
que están procurando abrir sus economías, reformar sus
sistemas políticos y luchar contra la corrupción".
Contactos:
Proyecto del Milenio de las Naciones Unidas:
Erin Trowbridge, tel.: +1 (212) 906 6821, celular: +1 (917) 291 7974,
erin.trowbridge@unmillenniumproject.org
Luis Montero, tel.: + 1 (212) 906 5754, celular: +1 (347) 267 7237,
luis.montero@unmillenniumproject.org
Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo:
William Orme (Nueva York), tel.: +1 (212) 906 5382, celular: +1 (917)
607 1026, william.orme@undp.org
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841 0832, victor.arango@undp.org