"Panorama Laboral 2003 de América
Latina y el Caribe"
19 millones de de trabajadores urbanos están desocupados en
América Latina
Panorama Laboral cumple 10 años de existencia desde la aparición
de su primer número en 1994. Se propuso entonces realizar un
esfuerzo inédito en el seno de la OIT, ello implicaba invertir
recursos para generar y recopilar los datos, situarlos en un marco estandarizado,
actualizarlos y analizarlos en una publicación sintética,
de fácil lectura. Observando el camino recorrido, podemos advertir
que esta publicación ha crecido, madurado, se ha adaptado a nuevos
desafíos y, sobre todo, se ha convertido en una herramienta útil
para el conocimiento de la marcha anual no sólo del mercado de
trabajo sino del marco más amplio de trabajo decente en la región.
Bajo
crecimiento económico sin progreso laboral en la región
Noticias de la OIT (Lima, enero de 2004).-
Pese a la finalización del ciclo recesivo de 2002 y al asomo
de una modesta recuperación económica en 2003, América
Latina continua registrando altos niveles de desocupación, un
deterioro en la calidad del empleo, el aumento de la informalidad en
los nuevos puestos de trabajo, la caída de los salarios reales
y la reducción de la productividad de su fuerza laboral.
Así lo constata el informe de la OIT, Panorama Laboral 2003,
que indica además que actualmente 19 millones de trabajadores
urbanos están desocupados en América Latina y el Caribe.
La tasa de desempleo urbano promedio-dice el informe- que alcanzó
al 11 % en los tres primeros trimestres de 2003, es ligeramente inferior
a la cifra observada para el mismo período durante 2002 (11.2%).
Sin embargo aún cuando aumentó en algo el empleo, el informe
advierte que el mismo es de peor calidad, que la desocupación
femenina tiende a agravarse y que casi uno de cada tres jóvenes
está desempleado en América Latina.
El sombrío balance que arrojan los resultados de 2003
-dice Agustín Muñoz, Director Regional de la OIT- corrobora
nuestra preocupación de más largo aliento por el desempeño
del modelo de desarrollo aplicado desde comienzos de los años
noventa, que se ha caracterizado por dejar de lado los efectos sociales
de las políticas.
Al analizar la evolución del desempleo urbano por países,
el informe observa un cuadro heterogéneo donde de nueve países
considerados en los tres primeros trimestres de 2003 respecto de igual
período en 2002, la desocupación urbana aumenta en Brasil
(de 12% a 12.4%), en Ecuador (de 6.3% a 6.7%), en México (de
2.8% a 3.2%), en Uruguay (de 16.5% a 17.4 %) y en Venezuela (de 15.7%
a 18.9%) mientras que se reduce en Argentina (-5.9 puntos porcentuales),
Chile (-0.4 ), Colombia (-0.5), Costa Rica (-0.1), Panamá (-0.3)
y Perú (-0.3).
El desempleo sigue afectando en mayor grado a las mujeres. Incluso
en los países en los que se redujo el desempleo esa reducción
fue menor en el caso de las mujeres que de los hombres. Así,
en Argentina, la reducción de la tasa de desempleo en el primer
semestre de 2003 respecto de igual período en 2002, fue más
significativa para los hombres (6.1 porcentuales) que para las mujeres
(4.7 porcentuales); en Chile, la tasa de desempleo de los hombres experimentó
un descenso de 0.8 puntos porcentuales entre enero y setiembre de 2003
mientras que la de las mujeres se mantuvo constante; en Perú
y Brasil, las tasas de desempleo masculinas se mantuvieron constantes
mientras que las tasas de desempleo femeninas se redujeron en 0.4 y
0.8 puntos porcentuales respectivamente.
El desempleo de los jóvenes se eleva en 6 países en la
región (Argentina, Brasil, México, Chile, Uruguay y Venezuela)
de un total de 9 países examinados (incluyendo a Colombia, Costa
Rica y Perú) hasta llegar a duplicar o estar cerca de doblar
la tasa de desocupación total. En algunos países como
en Argentina y Chile, la tasa de desocupación juvenil aumenta,
aunque el desempleo total se reduce.
Al observar una reducción en 0.5% de la productividad
media de la región en los primeros tres trimestres de 2003 en
comparación con similar período del año pasado,
el informe de la OIT estima que la caída de este indicador tiende
a sugerir que la mayoría de los nuevos ocupados tiene un bajo
nivel de productividad, lo que refleja un deterioro de la calidad del
empleo que se traduce en mayor informalidad. En tal sentido, el Panorama
Laboral de la OIT, que con su actual edición de 2003 cumple 10
años de existencia, constata al analizar el comportamiento de
la estructura ocupacional en América Latina y el Caribe durante
los dos últimos lustros:
- El aumento de la informalización del empleo: de cada diez
nuevos empleos generados desde 1990, aproximadamente 7 han sido informales;
- La tendencia a la terciarización del empleo: 9.4 de cada
10 nuevos empleos generados desde 1990 corresponden al sector de servicios;
- La persistencia de la precarización laboral: sólo
4 de cada 10 nuevos empleos tienen acceso a los servicios de seguridad
social y únicamente 2 de cada 10 ocupados en el sector informal
cuentan con protección social.
Más de la mitad de la fuerza de trabajo en América
Latina- afirma el Director Regional de la OIT, Agustín Muñoz-
enfrenta problemas de desempleo e informalidad. La inequidad distributiva
y el hecho de que más de 4 de cada 10 latinoamericanos reciban
ingresos insuficientes para satisfacer sus necesidades básicas,
ha contribuido a erosionar la cohesión social dificultando la
gobernabilidad.
El informe de la OIT comprueba además una reducción del
poder adquisitivo del salario mínimo en la región que
se contrajo en -1.6% en promedio como consecuencia de los bajos ajustes
salariales y del impacto de la inflación. Así, los salarios
mínimos reales experimentaron una fuerte caída en Venezuela
(-15.9% y Uruguay (-15%), contracciones en Bolivia (-0.8%), Ecuador
(-3.9%), México(-0.3%), y Perú (-1.9%), aumentos en Brasil
(1%), Chile (0.9%) y Costa Rica (0.5%), mientras que en Argentina y
Colombia se conserva prácticamente constante. En cuanto al promedio
de los salarios industriales, la región experimenta una contracción
promedio de -4.8%, debido básicamente a las caídas de
este indicador en Argentina (-14.1%), Brasil (-5.9%), Ecuador (-5.2%),
Uruguay (-14%) y Venezuela (-19.8%).
La OIT llama la atención sobre la influencia del aumento del
nivel inflacionario sobre los niveles salariales y constata que en los
3 primeros trimestres de 2003 la inflación promedio en la región
alcanzó al 10.2 %, por sobre el 7.7% registrado en similar período
en 2002, con una especial incidencia de las tasas observadas en Argentina
(18.5%), Brasil (15.9%), Paraguay (16%), Uruguay (23.1%) y Venezuela
(33.1%).
Tomando como indicadores un conjunto de factores tales como el comportamiento
del empleo, los ingresos y la productividad, el informe de la OIT analiza
el desempeño laboral de los países de la región
en 2003 (enero-setiembre). Así, Chile, Costa Rica, El Salvador
y Perú, registran avances significativos; Honduras y Argentina
avances moderados; Bolivia, Colombia y Panamá, estancamiento;
Brasil y México, retrocesos moderados y Ecuador, Paraguay, Uruguay
y Venezuela, retrocesos.
En síntesis -resume el Panorama Laboral 2003- si
bien hay un cierto progreso laboral respecto del año anterior
como consecuencia de la incipiente recuperación económica,
éste no es lo suficientemente extendido entre los países
como para revertir la significativa caída del empleo registrada
en 2002 en la región.
Con el objeto de reducir lo que el informe llama los déficit
de trabajo decente, la OIT plantea, entre otras propuestas:
La aplicación de políticas macroeconómicas que
tiendan a atenuar los ciclos económicos y a estabilizar el crecimiento
para lograr una mejoría de la situación laboral de los
países y la reducción de las desigualdades y de la pobreza.
Una modernización laboral basada en el aumento de la productividad
antes que en la reducción de los costos laborales, lo que implica
dar énfasis a la inversión en capacitación y a
la innovación tecnológica.
La necesidad de una salida productiva a la crisis en el campo de la
microempresa, pequeña empresa y economía informal, basada
en el desarrollo del mercado interno.
Una estrategia integrada de expansión de las capacidades de
empleabilidad y la provisión de condiciones mínimas de
protección.
La puesta en marcha de un diálogo social integrador entre el
gobierno, los empleadores y los trabajadores, así como de la
modernización y dotación de una mayor capacidad técnica
de los ministerios del trabajo, junto con el fortalecimiento de las
organizaciones de empleadores y de los sindicatos.
Fuente: http://www.oit.org.pe/portal/noticias.php?docCodigo=69
Para acceder al documento completo en formato pdf: http://www.oit.org.pe/portal/despliegue_seccion_panorama.php?secCodigo=22