Panorama Social 2006.
Según informe de la CEPAL: Pobreza
en América Latina sigue disminuyendo por tercer año consecutivo.
Proyecciones para 2006 indican que las personas en situación
de pobreza en la región llegarán a unos 205 millones.
(4
de diciembre, 2006) En los últimos cuatro años (2003-2006)
América Latina ha mostrado un notable desempeño económico
y social. Este período ha sido el mejor en 25 años en
términos de progreso en la reducción de la pobreza, disminución
del desempleo, mejora en la distribución del ingreso en algunos
países y aumento en el número de puestos de trabajo.
Esta tendencia positiva en la región se ve reflejada en las
últimas estimaciones de pobreza e indigencia, las que dan cuenta
de una nueva reducción en el 2005, por tercera vez en forma consecutiva.
Según las últimas cifras disponibles, ese año el
39,8% de la población de América Latina y el Caribe se
encontraba en situación de pobreza (209 millones de personas)
y un 15,4% (81 millones de personas) en pobreza extrema o indigencia.
Esto representa una caída de más de cuatro puntos porcentuales
en relación a 2002, año en que el porcentaje de pobres
se ubicó en el 44% de la población y el de indigencia
en 19,4%.
En el informe de la CEPAL Panorama social de América Latina
2006, dado a conocer hoy por su Secretario Ejecutivo, José Luis
Machinea, se presentan también proyecciones de la magnitud de
la pobreza para 2006. Se prevé que el número de personas
pobres y en extrema pobreza volverá a disminuir, alcanzando el
38,5% de la población (unos 205 millones) y el 14,7% (79 millones),
respectivamente.
Si se compara con las mediciones efectuadas en 2001 y 2002, un número
importante de países presentó reducciones en sus tasas
de pobreza e indigencia. Los mejoramientos más significativos
se dieron en Argentina (26% de pobreza en el período 2003/2005,
contra 45,4% en 2000/2002) y Venezuela (37,1% en 2003/2005, contra 48,6%
en 2000/2002). Asimismo, Colombia, Ecuador, México y Perú
presentaron disminuciones de cerca de cuatro puntos porcentuales.
Si bien el progreso general de América Latina es alentador,
"no se debe olvidar que los niveles de pobreza siguen siendo muy
elevados y que la región todavía tiene por delante una
tarea de gran magnitud", indica la CEPAL en su informe.
A partir de estas estimaciones de pobreza, la CEPAL realiza en su informe
un nuevo examen del progreso de los países de la región
hacia el logro del primer Objetivo de desarrollo del Milenio (ODM) de
las Naciones Unidas: erradicar la pobreza extrema y el hambre para el
año 2015. La disminución proyectada de la pobreza extrema
para el 2006 corresponde a un avance de 69% hacia la consecución
del primer ODM. De esta manera, puede decirse que la región como
un todo se encuentra bien encaminada en su compromiso de reducir a la
mitad la pobreza extrema para el 2015.
Por otra parte, si bien desde una perspectiva de largo plazo la desigualdad
del ingreso tiende a mantenerse en la región, existe en los últimos
seis años una mejora bastante generalizada particularmente en
cuatro países: Brasil, El Salvador, Paraguay y Perú.
El informe también se compara las mediciones de pobreza absoluta
y pobreza relativa.
En esta edición del Panorama social se examinan además
los cambios en los principales indicadores del mercado del trabajo y
se comparan las tendencias del período 1990-2002 con las del
último trienio (2003-2005). En este ámbito, la CEPAL concluye
que la recuperación de los empleos y parcialmente de las remuneraciones
de los últimos años no fue acompañada por un cambio
significativo en la calidad de los nuevos puestos de trabajo.
Asimismo, se hace presente que con los actuales niveles de cobertura
de los sistemas de seguridad social basados en el empleo, no es posible
progresar hacia una modalidad universal de jubilaciones y pensiones
que otorgue prestaciones mínimas con un financiamiento suficiente
en el largo plazo.
En el informe la CEPAL aborda también dos temas de especial
relevancia para la región: las desigualdades sociodemográficas
que afectan a los pueblos indígenas y los cambios que ha experimentado
la composición de las familias latinoamericanas.
Con respecto a los pueblos indígenas, la CEPAL destaca dos hechos
centrales: la irrupción de estas comunidades como activos actores
sociales y políticos, y el proceso de consolidación del
estándar internacional de derechos y sus implicancias para las
políticas públicas. La complejidad de las poblaciones
indígenas y la persistente inequidad y desigualdad que las afectan
plantean un gran desafío a las democracias del siglo XXI en materia
de reformas estatales y de políticas, señala el informe.
En tanto, en su capítulo sobre Agenda Social, el Panorama social
de América Latina presenta un diagnóstico de las transformaciones
de la estructura familiar y examina las políticas y programas
orientados a las familias de la región. Se constata una cada
vez mayor heterogeneidad de los tipos de familias, en donde los hogares
unipersonales y monoparentales con jefatura femenina tienen una gravitación
creciente.
Estos cambios exigen superar las actuales limitaciones que se observan
en la institucionalidad pública encargada de los temas de familia
en la región y generar un nuevo enfoque de las políticas
y programas de los gobiernos hacia las familias.
Mayor información: http://www.eclac.cl/cgi-bin/getProd.asp?xml=/prensa/noticias/comunicados/1/27481/P27481.xml&xsl=/prensa/tpl/p6f.xsl&base=/tpl/top-bottom.xsl