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La desalentadora falta de oportunidades de empleo decente es un problema
tan insostenible como generalizado en la economía interdependiente
del mundo actual, y pone de manifiesto la necesidad imperativa de promover
el trabajo decente como objetivo central del desarrollo. Para la OIT,
ello hace necesario que la comunidad mundial se una en pos de la consecución
de dos metas básicas.
La primera de ellas, como se indica en el informe de la Comisión
Mundial sobre la Dimensión Social de la Globalización,
es la de convertir el empleo en un objetivo fundamental de las políticas
macroeconómicas y sociales, de preferencia a que apenas sea un
resultado esperado de políticas que, con demasiada frecuencia,
no abordan directamente el problema del empleo. La conclusión
del informe de la Comisión se basa en la observación de
que el aumento de la interdependencia económica no ha contribuido
a que disminuya la exclusión ni ha beneficiado a todos por igual.
La segunda meta común es la reducción de la pobreza,
con especial hincapié en la función primordial que desempeña
el empleo para el logro de ese objetivo. Por diversos motivos, entre
ellos un crecimiento económico inadecuado a escala mundial, en
el decenio de 1990 disminuyó el ritmo de reducción de
la pobreza. Ello, a su vez, hace aún más necesaria la
aplicación de políticas orientadas a «superar la
pobreza mediante el trabajo», un tema ampliamente examinado en
la reunión de la Conferencia Internacional del Trabajo celebrada
en 2003.
Durante mucho tiempo, la creación de empleo y la reducción
de la pobreza han sido temas indispensables de la investigación,
el asesoramiento en materia de políticas y la cooperación
técnica de la OIT. La necesidad de que sigan siéndolo
se acentúa una vez más a raíz de que la interdependencia
económica coexiste con desequilibrios, asimetrías y desigualdades
en todo el mundo. Si la relación entre el empleo y la reducción
de la pobreza ha merecido mucho estudio, menos frecuente es el examen
de la productividad en sus lazos con aquellas dos variables, como se
hace en el presente informe.
En el Informe sobre el Empleo en el Mundo 2004-2005 se abordan tres
temas conexos, a saber: el empleo, la productividad y la reducción
de la pobreza. Las inversiones destinadas a mejorar la productividad
permiten que los trabajadores y las trabajadoras obtengan ingresos y
bienes con los que puedan escapar de la pobreza. Cuando tienen empleos
decentes y productivos, los trabajadores pueden invertir en la salud
y la educación de sus hijos y, por tanto, en el futuro de la
economía en general.
El principal objetivo del presente informe es analizar los datos relativos
a los efectos de la productividad en el crecimiento del empleo y la
reducción de la pobreza. En él se llega a la conclusión
de que debe haber una relación de correspondencia y equivalencia
para alcanzar un equilibrio de política óptimo entre el
crecimiento del empleo y el aumento de los ingresos y entre el crecimiento
de la productividad y la reducción de la pobreza. En el informe
se abordan cuatro preguntas fundamentales para reducir el déficit
de trabajo decente en el mundo, a saber:
¿Cómo se puede lograr un equilibrio óptimo
entre el crecimiento de la productividad y la creación de empleo
en cada país?
Dado que la agricultura sigue siendo un sector fundamental de
la economía en la mayoría de los países en desarrollo
y que muchas de las personas más pobres del mundo trabajan en
ese sector, ¿cuáles son las políticas de desarrollo
rural más adecuadas para mejorar la productividad, crear oportunidades
de trabajo decente y promover un crecimiento que contribuya a la reducción
de la pobreza?
El crecimiento de la productividad depende de la movilidad de
la mano de obra y del capital entre las empresas y los sectores, así
como de la estabilidad en el empleo, para garantizar una mejora permanente
de la calidad en las empresas prósperas. ¿Cómo
puede equilibrarse la flexibilidad y la seguridad en el mercado de trabajo
para promover el crecimiento de la productividad en toda la economía?
La productividad varía mucho entre las empresas, siendo
así que las que son más grandes y cuentan con mayor inversión
suelen tener niveles de rendimiento más altos que los de las
pequeñas. Las políticas que permitan a las pequeñas
empresas colmar esa brecha de productividad influirán en gran
medida en el rendimiento económico de los países. ¿Cuáles
son las políticas para pequeñas y medianas empresas que
dan mejores resultados?
En el informe se llega a la conclusión de que colmar la «brecha
de productividad a escala mundial» es un cauce importante para
conseguir la «globalización justa» propugnada por
la Comisión Mundial sobre la Dimensión Social de la Globalización,
así como el medio principal para reducir la pobreza. Asimismo,
se señala que debe hacerse especial hincapié en las esferas
de la economía en las que trabaja la mayoría de las personas,
como el sector agrícola, las actividades a pequeña escala
de la economía informal urbana y rural y el sector
de los servicios y el sector industrial.
El aumento de las oportunidades de trabajo decente es esencial para
establecer una globalización justa y un entorno que permita alcanzar
los objetivos de la Declaración del Milenio. Ello exigirá
tomar decisiones cruciales con respecto al modelo de desarrollo. El
diálogo, en colaboración con los sindicatos, las organizaciones
de empleadores y otras instancias, es fundamental para conseguir un
equilibrio adecuado de políticas con miras a la creación
de empleo, el aumento de la productividad y la reducción de la
pobreza. El presente informe contribuirá a encauzar y enriquecer
ese diálogo.
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