Mensaje
del Director General de la OIT, Juan Somavia, con ocasión del
Día Internacional para la Erradicación
de la Pobreza
17 de octubre de 2003
Hoy se celebra en
todo el mundo el Día Internacional para la Erradicación
de la Pobreza. Para nosotros en la OIT, esta celebración toca
a los fundamentos mismos de nuestra misión. De hecho, la propia
Constitución de la OIT alude a esta cuestión: "la
pobreza, en cualquier lugar, constituye un peligro para la prosperidad
de todos", y en nuestra época de tanta riqueza, constituye
además una verdadera acusación moral.
En demasiadas partes
del mundo, el curso actual de la economía global no está
poniendo freno al crecimiento del desempleo y de la pobreza. Si se pregunta
a quienes viven en la pobreza que es lo que necesitan, responderán
que necesitan un trabajo decente. Pero los empleos siguen siendo el
eslabón perdido de la estrategia global para acabar con la pobreza.
Si queremos realmente estar en vías de reducir la pobreza extrema
a la mitad en 2015, es preciso ampliar los esfuerzos - en los planos
local, nacional, regional e internacional - para situar la promoción
de más y mejores empleos en el centro de las estrategias de desarrollo.
El trabajo es el camino para escapar de la pobreza.
Este fue el mensaje
de mi Memoria, titulada "Superar la pobreza mediante el trabajo",
que presenté a la reunión de 2003 de la Conferencia Internacional
del Trabajo. La Memoria se articulaba en torno a tres puntos fundamentales.
En primer lugar,
los pobres no son la causa de la pobreza. La pobreza es el resultado
de deficiencias estructurales y de sistemas económicos y sociales
ineficaces. Es el producto de respuestas políticas inadecuadas,
de la falta de políticas imaginativas y de un apoyo internacional
insuficiente.
En segundo lugar,
la pobreza resulta cara. Dificulta el crecimiento, propicia la inestabilidad
e impide a los países pobres avanzar por la vía del desarrollo
sostenible. En otras palabras, la pobreza es algo que no podemos permitirnos.
En tercer lugar,
la pobreza también presenta otra cara. La gente que vive en condiciones
de privación material recurre a enormes reservas de valor, ingenio,
perseverancia y apoyo mutuo para mantenerse en la senda de la supervivencia.
El mero hecho de hacer frente a la pobreza demuestra la resistencia
y creatividad del ser humano. En muchos sentidos, los trabajadores pobres
son, en última instancia, verdaderos emprendedores. Y nuestra
labor conjunta consiste en sacar partido de ese sentido de la perseverancia,
la esperanza y la oportunidad.
El esfuerzo por
vincular la erradicación de la pobreza a la creación de
empleo está mereciendo atención y dando lugar a iniciativas
en todas las regiones. Hace muy poco, se produjo un avance importante
en Africa. Los Jefes de Estado y de Gobierno de la Unión Africana
acordaron convocar para el año que viene una cumbre especial
sobre el empleo y la pobreza, que será la primera de este tipo.
La Unión Africana ha pedido a la OIT que contribuya a su preparación.
Este mes, hemos iniciado una serie de consultas nacionales en todo el
continente africano para podernos centrar en actividades prácticas
y en maneras concretas de ampliar las oportunidades de empleo.
La erradicación
de la pobreza es el mayor reto social al que nos enfrentamos hoy en
día, pero también es la principal oportunidad económica
que se nos ofrece. La OIT y sus mandantes tripartitos - ministerios
del trabajo, empleadores y trabajadores - están decididos a enfrentarse
a este reto común. Juntos, podemos ayudar a la gente a superar
la pobreza mediante la dignidad y el trabajo decente.