Nuevo análisis de la OIT detecta
un aumento de la incertidumbre y una aceleración de los cambios
en el mundo del trabajo
Jueves 1 de junio de 2006 (OIT/06/25)
GINEBRA (Noticias de la OIT) - La Oficina Internacional del Trabajo
(OIT) publicó un nuevo análisis sobre las tendencias y
los desafíos presentes en el mundo laboral, en el cual advierte
la presencia de una brecha cada vez más grande entre las oportunidades
sin precedentes que pueden aprovechar algunos, y el aumento de la incertidumbre
que afecta a la mayoría de las personas.
El
informe titulado "Cambios en el mundo del trabajo" (Nota
1) fue presentado para su discusión durante la
95ª Conferencia Internacional del Trabajo que se realiza en
Ginebra entre el 31 de mayo y el 16 de junio. El documento describe
las tendencias actuales y las perspectivas futuras detectadas en lo
que denomina como "mercado laboral global".
"Para muchos, los cambios traen consigo las oportunidades que
esperaban de obtener un trabajo más gratificante y satisfactorio
y de forjarse una vida mejor. Para otros, los cambios son fuente de
inquietud y vienen a cerrar, más que a abrir, las posibilidades
de mejorar las condiciones de vida y de trabajo", dice el informe.
En el prefacio del documento el Director General de la OIT, Juan Somavia,
dice que "existe un sentimiento creciente de devaluación
de la dignidad del trabajo. El pensamiento económico imperante
lo considera como un mero factor de la producción, una mercancía,
olvidándose del significado individual, familiar, comunitario
y nacional del trabajo del ser humano. Y la gente está reaccionando
en sus conversaciones en casa, en el secreto de la cabina de votación
y, cuando es necesario, expresando con vigor sus quejas en las calles".
El análisis sobre los cambios en el mundo del trabajo está
basado en la base de conocimientos que la OIT tiene sobre este tema.
Entre otras cosas dice que:
La fuerza laboral del mundo está aumentando con rapidez. En este
momento hay unas 3.000 millones de personas que trabajan o están
buscando trabajo, a los que se agregarán unas 430 millones de
personas de aquí al 2015, la mayoría provenientes del
mundo en desarrollo.
Durante la próxima década serán necesarios cientos
de millones de nuevos empleos. En promedio, las economías deberían
generar más de 43 millones de puestos de trabajo anuales para
reducir el desempleo mundial, que pasó de afectar a 157 millones
de personas en 1995 a 192 millones de personas en 2005, el nivel más
alto de la historia.
El impacto del VIH/SIDA será cada vez más fuerte. La epidemia,
que afecta principalmente a personas en edad de trabajar, podría
generar pérdidas por hasta 270.000 millones de dólares
en los 41 países más afectados para el año 2020.
Las mujeres constituyen el 40 por ciento de la fuerza del trabajo mundial.
Entre 1991 y 2005 la fuerza de trabajo femenina del mundo aumentó
de menos de 1.000 millones a 1.220 millones. Sin embargo, continúan
enfrentando numerosos obstáculos en el mercado laboral.
Durante la última década las tasas de desempleo juvenil
aumentaron globalmente del 12,1 al 13,7 por ciento. En 2005 los jóvenes
de regiones en desarrollo tenían 3,3 veces más probabilidades
de encontrarse sin trabajo que los trabajadores adultos, mientras que
en las economías desarrolladas, los jóvenes tenían
2,3 veces más probabilidades de estar desempleados que los adultos.
En 2004 había 218 millones de niños atrapados en las garras
del trabajo infantil. Sin embargo, este número representó
una disminución de 11 por ciento en los últimos cuatro
años.
En todo el mundo, el número de personas de 60 años de
edad o más está aumentando más rápidamente
que todos los demás grupos de edad. Las tasas de participación
en la fuerza laboral de mujeres y hombres que tienen más de 50
años ha aumentado en todo el mundo.
El sector de los servicios aumentó su participación como
proveedor de empleo mundial de 34,4 por ciento en 1995 a casi 39 por
ciento en 2005. Esto lo coloca cerca del 40 por ciento que provee el
sector agrícola. El sector industrial aporta 21 por ciento.
"Se requiere un esfuerzo importante para mejorar la productividad,
los ingresos y las condiciones de trabajo a fin de reducir la pobreza
que afecta a cerca de la mitad de los trabajadores del mundo",
dijo Somavia. "Vivimos una época de oportunidades e incertidumbres,
en el que están desapareciendo algunas de las barreras que han
impedido a los hombres y mujeres realizar plenamente sus capacidades,
pero en el que escasean cada vez más los empleos de calidad que
proporcionan una seguridad fundamental para mejorar nuestras vidas".
El informe identifica cuatro fuerzas que están interactuando
y provocan transformaciones en los lugares y los mercados de trabajo:
el imperativo del desarrollo, que se origina en la necesidad urgente
de reducir la pobreza y la desigualdad dentro de los países y
entre ellos;
la transformación tecnológica desencadenada por la difusión
de nuevos medios de tratamiento de la información y de comunicación;
la intensificación de la competencia a nivel mundial tras la
liberalización comercial y financiera, así como la espectacular
reducción de los costos de transporte y comunicación;
y
la evolución del pensamiento político con respecto a los
mercados laborales.
"Si queremos alcanzar la meta de trabajo decente para todos, es
vital comprender cuáles son las fuerzas que guían este
proceso, a fin de modelarlo de tal manera que genere más y mejores
puestos de trabajo para mujeres y hombres de todo el mundo", dice
el informe.
Las tendencias en el mercado laboral mundial identificadas por el informe
incluyen: cambios en la fuerza laboral; cambios en el tipo de empleos
debido a la transformación de los sistemas de producción;
escasez de mano de obra calificada en diversos lugares; aumento de las
migraciones; crecimiento de la economía informal; discriminación;
aumento de las presiones tanto por mayor flexibilidad como por mayor
seguridad en los mercados laborales.
El informe destaca que las transformaciones registradas en el mundo
del trabajo tienen el potencial de generar oportunidades para que todos
tengan acceso a un trabajo decente. "Los avances tecnológicos,
si se aplican de manera que promuevan la inclusión en lugar de
la exclusión, podrían incrementar la productividad y relegar
la pobreza a la historia en el lapso de una generación".
"El principal medio para asegurarse de que el crecimiento de la
economía mundial tenga un carácter incluyente es la forma
en que los mercados de trabajo y de mano de obra están organizados
y administrados. La historia reciente es, sin embargo, inquietante.
La capacidad del crecimiento de generar empleo ha disminuido a nivel
mundial", dice el informe.
También plantea que hay tres componentes de una estrategia encaminada
a reducir los déficit de trabajo decente existentes en el mundo:
Una forma de crecimiento con mayor coeficiente de empleo lograda mediante
una modificación del marco de incentivos en favor de la mano
de obra en lugar del capital, especialmente en países con desempleo
a gran escala y una gran proporción de trabajadores pobres; un
aumento de la productividad de los trabajadores más pobres del
mundo a fin de hacer posible la mejora de sus ingresos y sus condiciones
de trabajo; y un ritmo de crecimiento más rápido en general,
aumentando así la demanda de mano de obra y acelerando la inserción
de los trabajadores más pobres del mundo en empleos más
productivos.
Al revisar las tendencias mundiales en materia de seguridad social
destaca que "la realidad económica se traduce en los hechos
en que la población que trabaja en la actualidad paga esencialmente
con parte de lo que gana las pensiones y la atención de salud
de los jubilados, ya sea mediante impuestos sobre los salarios y un
mecanismo estatal de transferencia o mediante los dividendos que se
pagan por las inversiones en las empresas para las que trabajan".
Agrega que la relación entre dependientes y trabajadores está
comenzando subir en algunas economías industrializadas y lo mismo
sucederá en algunos países en desarrollo, como China,
en los próximos 25 años.
En un análisis sobre la forma en que la gobernanza del mercado
laboral se adapta y moderniza, el informe detectó algunos elementos
comunes. Se sugiere que la enorme diversidad de la actividad laboral
y la necesaria diversidad en los mecanismos de gobernanza deben integrarse
en un marco de principios generalmente aceptados, que son los que sirven
de base para la legislación, las normativas y los contratos.
Destaca que las normas internacionales de la OIT influyen de manera
importante en las legislaciones nacionales. En muchos países
el proceso de generación de las condiciones actuales duró
muchos años, pero aún así la mayoría necesita
enfrentar el desafío de desarrollar sistemas legales capaces
de lidiar con la economía informal.
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Nota 1 - Cambios
en el mundo del trabajo, Memoria del Director General, Conferencia
Internacional del Trabajo, 95.a reunión 2006. Informe I (C).
Oficina Internacional del Trabajo, Ginebra, 2006. ISBN 92-2-316623-3.