Jueves 16 de junio de 2005 (OIT/05/31)
GINEBRA (Noticias de la OIT) - La 93a conferencia anual de la Organización
Internacional del Trabajo, que reunió a más de 3.000 delegados
en esta ciudad, concluyó hoy tras haber debatido sobre la forma
de abordar desafíos como la eliminación del trabajo forzoso,
el desempleo juvenil, la mejora de la seguridad ocupacional, y la crisis
mundial del empleo sobre la cual alertó el Director General de
la OIT, Juan Somavia.
"Enfrentamos una crisis global del empleo cuando se genera un
aumento multimillonario del crecimiento pero apenas un modesto aumento
en los puestos de trabajo, y para enfrentarla necesitamos todas las
ideas que sirvan para orientar nuestras acciones", dijo Somavia
al referirse a los temas debatidos en la 93a Conferencia Internacional
del Trabajo. "La credibilidad de la democracia y de los mercados
abiertos están en juego. Esta Conferencia ha enfrentado el reto
al funcionar como un laboratorio de ideas para nuestros esfuerzos por
lograr que el trabajo decente sea una meta global".
La Conferencia de los 178 estados miembros de la OIT discutió
sobre la difícil situación de los trabajadores en los
territorios árabes ocupados, el cumplimiento de las normas laborales
en Belarús, Colombia y otros países, y los esfuerzos que
se realizan para eliminar el trabajo forzoso en Myanmar. Los delegados
también debatieron sobre la jornada laboral y las maneras de
equilibrar las demandas por mayor flexibilidad con la protección
de la seguridad, la salud y la vida familiar de los trabajadores.
Debido a una falta de quorum en el número de votos favorables
requeridos para aprobar un nuevo Convenio laboral para el sector pesquero,
se solicitó al Consejo de Administración de la OIT que
este tema sea colocado en la agenda de la Conferencia de 2007, y que
el informe sometido este viernes a la plenaria sea considerado como
la base de las discusiones sobre este tema.
Dos invitados especiales se dirigieron a la plenaria. El Presidente
de la República Popular de Argelia y actual presidente de la
Liga Árabe, Abdelaziz Bouteflika, consideró que la Cumbre
del Milenio convocada para septiembre debería plantear la necesidad
de una dimensión social para la globalización. El Presidente
de Nigeria, Olusegun Obasanjo, actual presidente de la Unión
Africana, pidió a los que respaldan los esfuerzos de desarrollo
en ese continente considerar como una meta global la agenda del trabajo
decente de la OIT.
El presidente de la Conferencia fue el ministro del Trabajo del Reino
Hachemita de Jordania, Basim Khalil Alsalim. Los vicepresidentes fueron
Andrew Finlay de Canadá por los empleadores, Hilda Anderson de
México por los trabajadores y Galo Chiriboga Zambrano, ministro
del Trabajo y Empleo de Ecuador, por los gobiernos.
La 93a Conferencia Internacional del Trabajo adoptó la propuesta
de programa y presupuesto por 594,31 millones de dólares para
el bienio 2006-2007, que implica un moderado crecimiento de 1,1 por
ciento para enfrentar inversiones institucionales y gastos extraordinarios.
El nuevo programa y presupuesto está orientado a lograr que
el trabajo decente sea una meta global mediante acciones a nivel local,
nacional, regional e internacional. El programa refuerza los cuatro
objetivos estratégicos de la OIT: promover principios y derechos
fundamentales en el trabajo, crear mayores oportunidades de empleo decente
e ingresos para mujeres y hombres, mejorar y ampliar la cobertura de
la protección social, y reforzar el tripartismo y el diálogo
social. Incluye iniciativas para el empleo de los jóvenes, responsabilidad
social corporativa, zonas francas de exportación y la economía
informal.
La Conferencia también eligió a los gobiernos, empleadores
y trabajadores que formarán parte del nuevo Consejo de Administración
de la OIT.
En el marco de la Conferencia se conmemoró el Día Mundial
contra el Trabajo Infantil, con un llamado para retirar a todos los
niños trabajadores de minas y canteras en un plazo entre 5 y
10 años. Este "llamado a la acción" beneficiaría
a más de un millón de niños entre 5 y 17 años
que ponen en riesgo su integridad al realizar labores en este sector.
Otros temas
Delegados de más de 100 países discutieron sobre las estrategias
para abordar el nivel sin precedentes que tiene el desempleo juvenil
y el papel que puede desempeñar la comunidad internacional. En
su informe final la Comisión sobre Empleo Juvenil de la Conferencia
dijo que un plan de acción de la OIT para enfrentar este tema
debe ser práctico y estar basado en la generación de conocimientos,
la promoción y la asistencia técnica.
Se reconoció que las oportunidades de trabajo decente para los
jóvenes deben aumentar considerablemente, con un énfasis
particular en los países en desarrollo donde viven 85 por ciento
de los más de 1.000 millones de jóvenes en el mundo. La
Comisión planteó a la OIT que debe continuar desempeñando
un papel protagónico en la Red de Empleo de los Jóvenes
(YEN) creada por iniciativa del Secretario General de la ONU, y que
debe estimular la participación de un mayor número de
países.
La Comisión sobre Salud y Seguridad consideró necesario
avanzar hacia la aprobación de un Convenio y una Recomendación
de la OIT para abordar los desafíos planteados en este campo.
La Comisión de consideró que estos instrumentos ayudarían
a colocar la seguridad y la salud en las agendas nacionales, promoverían
progresos basados en la prevención a través de sistemas
de gestión, estimularían la generación de planes
nacionales y el mejoramiento continuo de los sistemas de salud y seguridad
ocupacional.
La Comisión de Aplicación de Normas trató de la
situación en diversos países durante una compleja discusión.
Por quinta vez, se realizó una sesión especial para analizar
la aplicación por parte de Myanmar del Convenio sobre Trabajo
Forzoso, 1930 (Nro.29).
Durante esta discusión se hizo notar que la situación
del trabajo forzoso en ese país no ha registrado grandes cambios
y que se sigue practicando en sus peores formas, y se manifestó
alarma por la intención anunciada por el Gobierno de procesar
a quienes acuse de hacer alegatos falsos relacionados con el trabajo
forzoso y por la aparente intimidación de quienes reclaman por
esta causa. Otros temas discutidos fueron las denuncias sobre casos
serios de trabajo forzoso, la libertad de movimiento necesaria para
el oficial de enlace de la OIT, y la emisión de visas que permitan
reforzar la presencia de la Organización en Myanmar.
La Comisión consideró que la actitud de "esperar
y veremos" adoptada por la mayor parte de los miembros a partir
de 2001 perdió su razón de ser. Se planteó que
los miembros tripartitos deben replantear sus relaciones con Myanmar,
incluyendo la inversión extranjera directa y la participación
de empresas estatales o militares, y que deberían informar sobre
esto a la sesión del Consejo de Administración en noviembre,
cuando se reconsideraría la situación y la posibilidad
de adoptar nuevas medidas.
Una vez más la Comisión de Aplicación de Normas
colocó sus conclusiones sobre el caso de Myanmar en una sección
especial por su retraso en la aplicación del Convenio Nro. 29.
Además se destacó que dado que la persistencia del trabajo
forzoso está vinculada con la inexistencia casi total de libertad
sindical, y por lo tanto las funciones del oficial de enlace de la OIT
deberían incluir la asistencia al Gobierno en la aplicación
del Convenio Nro. 87 sobre este tema.
Con respecto a la libertad sindical en Belarús, la Comisión
destacó que el Gobierno no ha tomado medidas concretas para cumplir
con las recomendaciones de la Comisión de Encuesta de la OIT.
Como aún no se conocen los detalles de un plan de acción
para la libertad sindical del Gobierno, la Comisión planteó
el envío de una misión de la OIT a ese país con
el fin de asistir a las autoridades de ese país y evaluar el
cumplimiento de las recomendaciones realizadas por la Comisión
de Encuesta.
La Comisión examinó casos concernientes a otros 25 países,
relacionados con libertad de asociación, trabajo forzoso, discriminación,
trabajo infantil, política de empleo, inspección laboral,
salarios, y otros relacionados con el cumplimiento de las normas de
la OIT.
Este año la Comisión recibió un estudio sobre
la duración de la jornada laboral. Se concluyó que las
normas internacionales todavía son necesarias para contribuir
a una competencia más justa entre los países en tiempos
de globalización, pero al mismo tiempo se consideró que
los Convenios sobre este tema, Nros. 1 y 30, no reflejan las realidades
modernas sobre regulación de la jornada laboral y son vistos
por un numero cada vez más grande de países como la fuente
de normas demasiado rígidas.
Los delegados destacaron la necesidad de encontrar un equilibrio entre
la flexibilidad y la necesidad de proteger la seguridad, la salud y
la vida familiar de los trabajadores. También se destacó
la importancia de un marco regulatorio, de la negociación colectiva
y del diálogo social. La OIT presentará ante el Consejo
de Administración un documento en el cual será resumido
este debate, a la espera que los miembros tripartitos decidan una fórmula
para darle seguimiento.
Una sesión especial de la Conferencia estuvo dedicada a una
discusión sobre la situación de más de 12 millones
de personas víctimas de tráfico forzoso, de los cuales
2,4 millones son también víctimas de tráfico. Los
delegados condenaron en forma enérgica el trabajo forzoso por
considerarlo una violación a la dignidad humana, y apoyaron el
llamado del Director General para forjar una Alianza Mundial que enfrente
este problema.
Esta discusión estuvo basada en un Informe Global preparado
en el marco del seguimiento a la Declaración de la OIT sobre
Principios y Derechos Fundamentales en el Trabajo adoptada en 1998.
Se consideró que para eliminar el trabajo forzoso serán
necesarias la aplicación de la ley, la realización de
campañas de sensibilización, la rehabilitación
de las víctimas, las alianzas locales e internacionales y los
programas de cooperación técnica.
El Consejo de Administración de la OIT discutirá un plan
de acción contra el trabajo forzoso basado en la discusión
que se llevó a cabo en la Conferencia.
La Conferencia de la OIT convocó a más de 3.000 delegados,
entre los que se encuentran ministros de trabajo y dirigentes de las
organizaciones de trabajadores y de empleadores de los 178 Estados Miembros
de la OIT. Cada Estado Miembro tiene derecho a enviar cuatro delegados
a la Conferencia: dos por parte del Gobierno y otros dos en representación,
respectivamente, de los trabajadores y de los empleadores, cada uno
de los cuales puede hacer uso de la palabra y votar con plena independencia.
La Conferencia Internacional del Trabajo tiene por cometido adoptar
normas internacionales del trabajo y supervisar su cumplimiento, establecer
el presupuesto de la Organización y elegir a los miembros del
Consejo de Administración. Desde 1919, la Conferencia ha servido
de importante foro internacional para debatir sobre cuestiones sociales
y laborales de alcance mundial.
Mayor información: http://www.ilo.org/public/spanish/bureau/inf/pr/2005/31.htm