
Los Talleres Públicos
Durante la década de los 80 y como una
respuesta ante la crisis económica del país, fueron creados los Talleres Públicos. Esta
modalidad de capacitación, diferente a la concepción metodológica tradicional, implica
una alta dosis de flexibilidad convirtiéndose en un recurso que ofrece alternativas de
mejoramiento en los ingresos y en las condiciones de empleo de los sectores más
desposeídos de la población, tanto en el área urbana como rural.
Mediante las acciones de capacitación desarrolladas por los Talleres Públicos, el INA se
propone promover el mejoramiento de las condiciones de vida de la población del país. A
la vez, este objetivo general se puede descomponer en objetivos más específicos. Se
trata de ofrecer servicios para la capacitación en oficios y actividades productivas que
permitan aumentar los ingresos individuales y familiares, la producción artesanal en
pequeña o mediana escala, las empresas independientes, individuales o asociativas y en
algunos casos proveer a los marginados los conocimientos ocupacionales que les permitan
incorporarse a la fuerza de trabajo en la medida que existan posibilidades de realizar
actividades productivas. Es así como el modelo del programa establece cuatro tipos de
servicios básicos:
- Reducción de gastos familiares: mediante la elaboración de
productos para el consumo familiar, como una forma de sustituir egresos o economizar.
- Obtención de ingresos complementarios: por medio de la producción
de bienes o servicios dentro del mercado informal.
- Formación de pequeñas empresas: de tipo individual, familiar o
asociativo, a efectos de que se integren al mercado semi-estructurado.
- Incorporación al mercado de trabajo informal: mediante la
capacitación posterior en cursos regulares del INA, de más alto nivel técnico, con el
fin de insertarse en el mercado de trabajo formal.
La metodología consiste en el desarrollo de un
programa de capacitación para actividades totalmente desescolarizado, abierto, con
procesos de formación muy flexibles, con horarios también flexibles, de acuerdo con la
conveniencia de los estudiantes, pero con lagunas regulaciones para su uso racional.
El papel asignado al instructor o instructores es
esencialmente de facilitador o colaborador para el proceso de capacitación, más que un
rol de instructor tradicional.
En síntesis, se pretende que la metodología de
enseñanza y las técnicas pedagógicas sean acordes a las características educativas de
los estudiantes, a los requerimientos técnicos propios de cada especialidad y de acuerdo
con el objetivo que se proponga cada estudiante.
Por otra parte, dentro del proceso
metodológico de los Talleres se integra la participación de la comunidad donde se halla
ubicado cada taller así como la intervención de instituciones privadas claves como apoyo
al taller, a los estudiantes y a la comunidad. |