Deluiz N; Gonzalez
W; Pinheiro B.
ONG e políticas públicas de educacao profissional: propostas
para a educacao dos trabalhadores.
Boletim
Técnico do SENAC (Río
de Janeiro), v.29, n.2, may/ago. 2003. p.29-41
Los años 90 están marcados por profundos procesos de
reorganización del capitalismo a nivel mundial y también
por la crisis fiscal. Ante los reflejos de la crisis económica,
las políticas sociales, y entre ellas las educacionales, asumen
un carácter compensatorio y asistencialista sobre la población
empobrecida. Para viabilizar estas políticas, nuevas estrategias
de corte neoliberal y de naturaleza privada son implementadas: descentralización
de la gestión, financiamiento y de la operacionalización
de los servicios públicos; focalización y selectividad
de programas y beneficiarios y asociación con organismos públicos
y privados para la implementación de programas educacionales
con perspectiva de la inserción de trabajadores en el mercado
de trabajo.
En un contexto
de redefinición de las relaciones entre el Estado y la sociedad
civil, se reconoce como legítima la existencia de un espacio
ocupado por instituciones situadas entre el mercado y el Estado, como
las Organizaciones no Gubernamentales (ONG) que hacen de mediadoras
entre los grupos de individuos organizados y las instituciones del
sistema gubernamental. Así surge un puente de articulación
entre estas dos esferas dada por las políticas de asociación.
En este contexto,
en los años 90, las ONG pasan a asumir temas relacionados al
mundo del trabajo, incorporando programas relativos a la formación
profesional con el fin de enfrentar la pobreza. Asimismo, a partir
de 1996 con la liberación de los recursos del FAT a través
del PLANFOR/MTE, nuevas experiencias de formación profesional
son desarrolladas.
Estas acciones
se diferencian de las realizadas anteriormente en una serie de aspectos:
incorporación de nuevas áreas de actuación, la
formación específica para el trabajo, volumen de recursos
que movilizan, las dimensiones cuantitativas que atienden, en términos
del número de alumnos y por la población a la que incluye,
desempleados, jóvenes en situación de riesgo, mujeres,
portadores de deficiencias y otras personas excluidas del mercado
de trabajo. Lo nuevo es el acceso a la posibilidad de gerenciamiento
de los recursos públicos por las organizaciones de la sociedad
civil.
Sin embargo, la
investigación sobre la actuación de las ONG en la política
pública de educación profesional en el Municipio de
Río de Janeiro reveló que a pesar de que su misión
es buscar alternativas para mejorar la calidad de vida y oportunidades
sociales para segmentos de la sociedad en desventaja social, muchas
veces su práctica educacional y asistencialista contribuye
al mantenimiento de las desigualdades sociales. A pesar de actuar
en un espacio público no estatal, administrando recursos públicos
e implementando, en la sociedad, políticas públicas,
lo que facilitaría a las ONG ayudar a la población a
construir una sociedad mas justa y democrática; el énfasis
dado en los cursos está influenciado por la lógica del
mercado sin la perspectiva de ampliación de la escolaridad
básica y de la reflexión sobre el mundo del trabajo
y sobre la sociedad capitalista.
Finaliza afirmando
que es posible comprender que el cambio de responsabilidad de la oferta
de la educación profesional del Estado hacia los organismos
de la sociedad civil y, los desafíos puestos por el proceso
de reestructuración productiva a los trabajadores, hayan llevado
a las ONG a actuar de modo incisivo y pro-activo en la esfera de la
formación profesional.