El anhelo de independencia económica ronda cada vez con más
insistencia en la mente de los colombianos, sobre todo en aquellos con
mayores niveles de preparación y conocimiento.
Hasta hace 10 años, o poco más, la gente sólo
pensaba en obtener un título universitario, unas cuantas especializaciones
y conseguir un empleo muy bien remunerado o, simplemente, hacer una
carrera, aplicar para un trabajo y vivir de un salario.
La mayor aspiración empresarial de las personas era la de trabajar
en la empresa del papá o de la familia y prepararse para el momento
del relevo generacional.
Hoy en día, las realidades económicas de Colombia y el
mundo han cambiado, con lo cual el empresarismo ha pasado a ser una
alternativa cierta y válida para la generación de trabajo
y riqueza.
Al contrario de los que muchos piensan, hacer empresa no es algo fácil
y tampoco imposible. Se requieren condiciones especiales y habilidades
específicas, que se pueden potenciar y desarrollar con una adecuada
capacitación y práctica.
Algunas de estas habilidades, actitudes y destrezas se refieren a:
la orientación al logro; intuición y visión de
futuro; autoconfianza, porque si el empresario cree que puede, seguramente
lo logrará, pero, si es pesimista o negativo, fracasará
rotundamente; capacidad para aceptar y aprender de los errores; asumir
y medir el riesgo y mantener las emociones bajo control.
Asimismo, en la etapa de puesta en marcha de un proyecto empresarial
es importante que el emprendedor salga a buscar apoyos, que cree una
red de relaciones. También debe contar con habilidades comerciales,
capacidad para negociar, destrezas de comunicación y persuasión,
liderazgo, capacidad para la toma de decisiones, creatividad, planificación,
capacidad para detectar oportunidades, entre otras.
Si bien estas habilidades son fundamentales para el arranque y buena
marcha del negocio, la capacitación juega un rol preponderante
en el éxito de las organizaciones productivas.
La Cátedra de Emprendimiento y Empresarismo del SENA,
es una opción para quienes piensan embarcarse en la aventura
de hacer empresas en Colombia. Con la Cátedra el estudiante descubre
y desarrolla competencias para el emprendimiento que irá perfeccionando
mediante la práctica del ejercicio empresarial, fundamentalmente
las que le va a permitir trabajar en equipo, asumir el liderazgo de
su proyecto, manejar el riesgo, desarrollar el espíritu innovador,
entre otras.
De esta manera el SENA ofrece a los emprendedores el impulso inicial
para el arranque, luego otras organizaciones con las que la entidad
se articula, brindan el apoyo necesario para la puesta en marcha.
Las incubadoras de empresas son organizaciones que ayudan a los emprendedores
a desarrollar su idea empresarial. Son como un "laboratorio"
donde el emprendedor prueba y comprueba, hace prácticas reales
y simuladas y pone en marcha su negocio. Como son ejercicios prácticos,
el emprendedor, al tiempo que va estructurando su negocio, descubre
las oportunidades, los obstáculos y las dificultades que se le
pueden presentar en la puesta en marcha, al mismo tiempo que devela
y fortalece sus propias habilidades, identifica limitaciones y la manera
de superarlas.
Según la Cámara de Comercio Colombiana, el 80% de las
empresas que se crean al amparo de las incubadoras logran sobrevivir
por lo menos durante cinco años, en tanto de las que se crean
de manera empírica, tan sólo el 20% subsiste durante ese
período.
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