Las principales líneas de
acción actualmente desarrolladas en América Latina por la OIT
en el sentido del combate a la pobreza y a la promoción del empleo
de calidad para las mujeres se traducen, en especial, en la existencia
de 5 proyectos de carácter regional y/o subregional:
2.1. Programa de fortalecimiento
institucional sobre "Género, pobreza y empleo"
La búsqueda de soluciones
efectivas frente a la pobreza ha sido una preocupación constante
de la OIT en toda su historia. Tanto la Cumbre Social de Desarrollo
(Copenhaguen, 1995), como la Cuarta Conferencia Mundial de la
Mujer (Beijing, 1995), abordaron de manera prioritaria el tema
de las interrelaciones entre la pobreza y el género, contribuyendo
a visibilizar la magnitud y las características de este fenómeno
entre las mujeres y entregando lineamientos de política para enfrentarlo
desde una perspectiva de género.
Como contribución a la Cuarta
Conferencia Mundial sobre la Mujer, la OIT publicó una Guía para
la Acción sobre "Género, pobreza y empleo: Convertir las
capacidades en derechos". Se trataba de una publicación
de difusión que entregaba orientaciones para la acción, basadas
en los siguientes conceptos fundamentales: a) el fomento del empleo
productivo es la estrategia clave para lograr una reducción sustentable
de la pobreza; b) la organización y participación social son esenciales
para romper el cerco de la vulnerabilidad y exclusión social;
c) es necesario emprender "acciones positivas" para
avanzar en la reducción de la pobreza basada en la discriminación
por género.
La Guía, distribuida en la
Conferencia, estimuló el interés y discusión del tema por parte
de los constituyentes, lo que evidenció la necesidad de elaborar
una estrategia de difusión más amplia, articulada en torno a áreas
de formación, información y sensibilización. Nació así la idea
de articular un "Programa de fortalecimiento institucional
sobre género, pobreza y empleo", dirigido a mejorar las
capacidades de un amplio espectro de actores e instituciones sociales
para elaborar y ejecutar políticas y programas de generación de
empleo, combate a la pobreza y promoción de la igualdad de género,
estimulando acciones efectivas al nivel nacional y fortaleciendo
la capacidad de la OIT para asesorar el diseño de esas políticas
y estrategias.
Se decidió utilizar la Guía
como base para la preparación de un material didáctico ("Paquete
Modular sobre Género, Pobreza y Empleo"), que fue desarrollado
durante 1997 y 1998 por el departamento de Políticas del Desarrollo
de la OIT en Ginebra y el Centro Internacional de Formación de
la OIT en Turín. En 1999 se logró llegar a la versión final en
inglés y se realizó la traducción del Paquete modular al castellano
y al árabe. Se realizaron tres Seminarios de Planificación Subregional
(Santiago, Harare y Beirut).
En el seminario realizado
en Santiago, con la presencia de representantes de los países
del Cono Sur (gobiernos, sindicatos, organizaciones de empleadores
y ONGs), se reconoció la utilidad del material elaborado y se
entregaron insumos para adaptarlo a la realidad de la región.
En la actualidad se encuentra en preparación la versión del Paquete
Modular de Capacitación sobre Género, Pobreza y Empleo adaptada
a la realidad de América Latina. En esta versión se identificarán
los principales problemas que enfrentan las mujeres en situación
de pobreza en América Latina, se recogerá información sobre políticas
y programas existentes en los diversos países, incluyendo "buenas
prácticas" susceptibles de ser replicadas y se entregarán
orientaciones para la acción. El Ministerio de Trabajo de Brasil
ha manifestado su interés en promover la traducción del "Manual"
al portugués.
El Programa de Fortalecimiento
Institucional sobre Género, Pobreza y Empleo que se pondrá en
marcha en América Latina el año 2000, permitirá dotar de capacidades
técnicas a las instituciones responsables de generar y ejecutar
políticas de combate a la pobreza y de generación de empleo e
ingreso para que incorporen una perspectiva de género a esas políticas.
Está dirigido a diseñadores, gestores y evaluadores de políticas
de nivel nacional y local, así como a organizaciones de empleadores,
sindicatos, y en general a las organizaciones de la sociedad civil
interesadas en estos temas.
2.2. Más y mejores empleos
para las mujeres
Como otra forma de expresar
el compromiso con la implementación de la Plataforma de Acción
aprobada en Beijing, la OIT decidió crear un programa internacional
de cooperación técnica, al que se le otorgó prioridad. El programa
"Más y mejores empleos para las mujeres" /promueve
la colaboración entre los distintos actores con el objetivo de
generar más oportunidades de empleo productivo al que puedan acceder
igualmente hombres y mujeres, así como mejores oportunidades de
trabajos para las mujeres. Su objetivo es el de responder a la
necesidad de mejorar la calidad de los empleos de las mujeres,
hacer frente a los fenómenos de desempleo y subempleo (que afectan
desproporcionadamente a las mujeres), abordar la persistente discriminación
(que se expresa en la desigualdad de oportunidades y trato, acceso
a la formación y recursos productivos, desigual participación
en la toma de decisiones, etc), abordar la feminización de la
pobreza, el peso de las responsabilidades familiares y, por último,
revisar las políticas de empleo a la luz de los cambios en las
relaciones económicas y laborales.
En América Latina está previsto
el desarrollo de ese programa, en una fase inicial, en México.
Sus objetivos específicos son: a) fortalecer las capacidades y
estructuras institucionales existentes en el país para formular,
instrumentar y evaluar las políticas para mejorar la cantidad
y calidad de los empleos para las mujeres; b) mejorar las oportunidades
de empleo y las condiciones de trabajo de dos grupos objetivos
(en carácter de un plan piloto): las trabajadoras de la industria
maquiladora de exportación del Estado de Coahuila y las mujeres
en el sector informal urbano del Estado de Guerrero; c) establecer
medidas para, a largo plazo, extender los beneficios del programa
a un número muy superior de mujeres; d) desarrollar las aptitudes
de los/as responsables de la planeación y ejecución de políticas
y programas de empleo en los sectores público, privado y social,
para integrar la perspectiva de género.
2.3. Mejoría de las condiciones
de vida y trabajo de las trabajadoras de la maquila en Centroamérica
El objetivo de este proyecto
es contribuir al mejoramiento de la condición y posición socio-laboral
de las trabajadoras del sector de las maquilas o zonas francas
de los países centroamericanos (Costa Rica, El Salvador, Guatemala,
Honduras y Nicaragua). Las mujeres corresponden del 70% al 90%
de los ocupados en esas industrias y, en su gran mayoría, no están
afiliadas a sindicatos. Los sindicatos tienen poca o ninguna presencia
en las empresas maquiladoras, con excepción de Honduras. Por otra
parte, los mecanismos tripartitos que existen en la región son
todavía débiles y poco operativos, así como los mecanismos bipartitos
para la resolución alternativa de conflictos laborales que se
han creado entre empleadores y trabajadores.
El proyecto se desarrolla
en 4 ejes principales:
a) Desarrollo humano y
de género de las trabajadoras de la maquila: fortalecimiento
de las redes primarias de comunicación y solidaridad existentes
entre las trabajadoras de la maquila; capacitación de las trabajadoras/es
de la maquila en varios aspectos: derechos y obligaciones laborales,
salud reproductiva y nutricional, autoestima, desarrollo de relaciones
laborales y resolución alternativa de conflictos; desarrollo y
fortalecimiento del liderazgo de las trabajadoras, promoción y
ampliación de la presencia de las trabajadoras en los espacios
de dirección y negociación de las organizaciones sindicales o
en otras formas de participación compatibles con el mandato de
la OIT, tales como comités de empresa, en las comunidades y en
las oficinas gubernamentales y organizaciones de la sociedad civil
relacionadas con sus problemas y necesidades.
b) Incorporación y desarrollo
de los intereses y necesidades de las mujeres al trabajo sindical:
apoyar a los sindicatos en la búsqueda de nuevas formas de organización
que incorporen los intereses y necesidades de las mujeres; ayudar
a los sindicatos para que aumenten su membresía femenina y logren
crear y fortalecer espacios de cooperación horizontal entre sindicatos
y ONG´s de mujeres en la búsqueda común de mejorar las condiciones
de trabajo y de vida de las personas trabajando en la maquila
y de sus familias.
c) Mejoramiento del ambiente
laboral en las empresas: buscar y propiciar espacios de concertación
y colaboración con las cámaras, asociaciones y gremios de exportadores
de la industria de la maquila, para desarrollar, fortalecer y
mejorar relaciones laborales y humanas de mutuo beneficio.
d) Impulso a políticas
publicas orientadas al mejoramiento de las condiciones laborales
y de vida de las/os trabajadores de la maquila en particular y
de las trabajadoras/es en general: coordinar acciones y apoyar
procesos de formación desde la perspectiva de género con los Ministerios
de Trabajo y las Oficinas, Institutos o Ministerios de la Mujer
en cada país de la sub-región; difundir la normativa laboral y
de derechos humanos de las mujeres; entregar capacitación en género
y derechos de la mujer a los inspectores de trabajo y salud ocupacional
de los Ministerios de Trabajo y, a su vez, solicitar capacitación
a ambos tipos de inspectoría para mejorar las condiciones laborales
y de salud ocupacional en las empresas; impulsar y colaborar con
los esfuerzos que se realizan en los sistemas de estadísticas
nacionales para incluir y/o ampliar la batería de indicadores
sobre el trabajo y el empleo remunerado o no de las mujeres.
2.4. Formación profesional
de mujeres de bajos ingresos
Con el propósito de apoyar
la contribución femenina al desarrollo y sumarse a los esfuerzos
de reducción de la pobreza mediante el mejoramiento y el incremento
de la productividad y las oportunidades de empleo para las mujeres
de bajos ingresos, en junio de 1998, se inició la ejecución de
FORMUJER, programa co-financiado, mediante la
modalidad de cooperación técnica no reembolsable, por el Banco
Interamericano de Desarrollo (BID/FOMIN). La coordinación regional
y la supervisión técnica y metodológica está a cargo de CINTERFOR/OIT
y la ejecución de los Proyectos nacionales por el Ministerio de
Trabajo y Seguridad Social de Argentina, el INFOCAL de Bolivia
y el INA de Costa Rica.
Los objetivos específicos
del programa son: a) fortalecer la calidad, pertinencia y equidad
de género de la educación técnico-profesional de la región; b)
generar condiciones favorables para la participación igualitaria
de la mujer en la formación técnica-profesional; c) ajustar la
oferta de capacitación y formación a las demandas actuales del
mercado de trabajo; d) elevar el nivel técnico de las mujeres
así como las gamas de opciones de formación que se le ofrecen;
e) diseminar los modelos y metodologías desarrollados en toda
la región latinoamericana.
La población-meta del programa
está compuesta por mujeres en edad de trabajar, preferentemente
subempleadas, desempleadas, trabajadoras por cuenta propia, temporeras
e inactivas, con bajos ingresos familiares y escasa calificación
profesional y jefas de hogar. Sin embargo, como consecuencia de
las acciones de modernización, mejoramiento metodológico y fortalecimiento
de la capacidad institucional para la atención y abordaje de la
formación e inserción laboral de las mujeres, se espera que los
beneficios de su ejecución alcancen a la totalidad de los destinatarios
de la formación, sus familias, el sistema de formación profesional
y el sector privado empresarial.
Ante la convicción de que,
en un escenario cambiante y complejo, la apuesta debe ser a lograr
una integración estructural de la dimensión de género que sobreviva
a los enfoques organizacionales más coyunturales y que trascienda
a la institución involucrada, el proyecto pedagógico de FORMUJER
ha adoptado las siguientes estrategias:
a) Enfoque integrador
y sistémico: con inclusión del mayor número de factores intervinientes
y atento a estimular en las instituciones el desarrollo de las
articulaciones, aprovechando y complementando todas las disposiciones,
experiencias e instrumentos ya desarrollados para incorporarles
el enfoque de género. De igual modo, se ofrecerá a las instituciones
metodologías e instrumentos que -siendo desarrollados por FORMUJER
para atender las singularidades y necesidades de las mujeres-
incrementarán al mismo tiempo la capacidad técnica y de innovación
de la institución.
b) Desarrollo de experiencias
pilotos nacionales: la ejecución de acciones en tres países
(Argentina, Bolivia y Costa Rica) se propone probar, validar y
evaluar metodologías y estrategias en situaciones diversas, pero
con una unidad de criterio y de objetivos estratégicos y metodológicos,
generando desarrollo incremental y sistematización permanente;
c) Actuación en un doble
escenario, nacional y regional: como otra manifestación del
enfoque integrador, FORMUJER otorga un rol preponderante
a la recuperación permanente de experiencias, metodologías y herramientas
ya probadas y desarrolladas a nivel regional y mundial. La pertenencia
a CINTERFOR/OIT se constituye en el elemento clave para viabilizar
esta retroalimentación entre países, instituciones y protagonistas
de la formación profesional, porque faculta la circulación e intercambio
de información, la participación en las actividades de asistencia
técnica generadas por CINTERFOR, por la OIT o por cualquiera de
las múltiples entidades asociadas, así como el acceso a asesoramiento
y consulta con los principales centros de generación de conocimiento
o con especialistas en la materia.
Los/as trabajadores/as a domicilio
constituyen una categoría especialmente vulnerable debido a su
insuficiente protección jurídica, aislamiento y escaso poder de
negociación, lo que determina precarias condiciones de trabajo
para la mayoría de ellos. La OIT ha recogido esta preocupación
y ha desarrollado diversas iniciativas con el propósito de fortalecer
la capacidad de negociación y mejorar el estatus de esta categoría
de trabajadores y promover políticas y arreglos institucionales
que les aseguren un tratamiento y protección adecuados y efectivos.
En este marco, la 84ª Conferencia
Internacional del Trabajo adoptó, en 1996, el Convenio Número
177 y de la Recomendación Número 184. Ambos instrumentos expresan
el esfuerzo a nivel internacional por adquirir una mejor comprensión
de este fenómeno y promover las medidas más adecuadas para abordarlo.
Ese mismo año, el departamento
de Políticas del Desarrollo de la OIT en Ginebra dio inicio al
programa inter-regional Trabajadores a domicilio en la economía
global, con acciones en Asia y América Latina. Dada la falta
de conocimientos sobre las dimensiones y características del trabajo
a domicilio en la región, lo cual era indispensable para orientar
futuras acciones en este campo, se realizaron estudios de diagnóstico
en ocho países: Argentina, Brasil, Chile, Costa Rica, El Salvador,
Guatemala, Paraguay y Perú. Estos estudios contribuyeron a identificar
el perfil demográfico y socioeconómico de estos trabajadores,
sus condiciones de trabajo, la importancia de las nuevas formas
de organización del trabajo, la normativa que regula su relación
de trabajo, el grado real de protección que tienen, y entregan
recomendaciones para cada caso nacional.
A fin de discutir los resultados
de estos estudios, y con el propósito de identificar posibles
estrategias de acción a nivel nacional y regional, se realizó,
en mayo de 1999, un Seminario Técnico Tripartito sobre
trabajo a domicilio en América Latina. Representantes del
sector gubernamental, empleador y trabajador de estos ocho países
realizaron un ejercicio de diálogo social, reconociendo la nueva
dimensión que ha adquirido el trabajo a domicilio en el marco
de la reorganización de las relaciones laborales, la flexibilización
del trabajo, la globalización de las economías y la proliferación
de cadenas de subcontratación a nivel nacional e internacional.
Los acuerdos logrados en el seminario, en materias de medición
y registro, protección social, capacitación y diálogo social,
constituyen las bases para el plan de seguimiento diseñado por
la OIT. La principal actividad prevista para el año 2000 en el
marco de este proyecto es la realización de un seminario técnico
de expertos para discutir indiadores y formas de medición del
trabajo a domicilio y otras formas de trabajo a tipico, como el
subcontratado.
3. Sistemas de información
y diagnóstico
La elaboración de políticas,
programas y planes de acción capaces de promover la mejoría de
la situación de las mujeres trabajadoras y la igualdad de oportunidades
entre hombres y mujeres en el trabajo supone la existencia de
información adecuada. En ese sentido, es de especial importancia
mejorar la capacidad de elaborar estadísticas desagregadas por
sexo para toda la región latinoamericana y cada una de las distintas
subregiones y países, así como desarrollar estudios y diagnósticos
específicos. Mejorar la capacidad de las estadísticas nacionales
para captar temas tales como costos laborales desagregados por
sexo y tasas de ausentismo y rotación de hombres y mujeres es
un elemento fundamental para promover la igualdad de oportunidades
en el trabajo. La inexistencia de datos objetivos estimula la
persistencia y reproducción de una serie de imprecisiones y estereotipos
sobre el comportamiento de hombres y mujeres en el trabajo, que
son, en general, francamente desfavorables a las mujeres y, en
esa medida, inciden negativamente en sus posibilidades de acceder
a un empleo de calidad y contribuyen a la reproducción de mecanismos
de discriminación. Las prioridades de la OIT en ese sentido en
América Latina son:
- Desarrollar la dimensión de género en el
Panorama Laboral, tanto por medio de la desagregación por sexo
de los principales indicadores que componen su banco de datos,
como de la introducción sistemática de análisis referidas a
la situación de las mujeres trabajadoras y a las relaciones
de género en el trabajo;
- Promover una investigación sobre Costos
Laborales diferenciados por sexo a nivel regional, con base
en encuestas y estudios de caso realizados en algunos países;
- Apoyar técnicamente el esfuerzo de algunos
países de la Región en el sentido de mejorar los instrumentos
capaces de captar estadísticamente formas de empleo y trabajo
"a-típicas", entre ellas el trabajo a domicilio y
las diferentes formas de subcontratación.
- Construir un Indicador de Calidad del Empleo
con dimensión de género;
- Análisis de la situación y tendencias actuales
relativas al fenómeno de la segmentación ocupacional por sexo
y brechas de ingreso en el mercado de trabajo a nivel regional.
4. Fortalecimiento
del diálogo social, negociación colectiva y sindicalización
La promoción de la equidad
de género en el mundo del trabajo supone también el fortalecimiento
de los actores sociales en su capacidad de representar a las mujeres
y de incorporar los temas de género en sus agendas de acción y,
en especial, en los procesos de negociación colectiva y de dialogo
social bi y tripartito.
Como forma de contribuir a
ese objetivo, la OIT viene apoyando técnicamente las estructuras
de género de sus constituyentes y los espacios de diálogo social
bi y tripartito en torno a ese tema, entre los cuales de destacan
las Comisiones Tripartitas para la Promoción de la Igualdad de
Oportunidades en el Empleo (existentes actualmente en Argentina,
Chile, Uruguay y Paraguay), las Comisiones de Mujeres de las organizaciones
de empleadores y la Comisión de Mujeres de la Coordinadora de
Centrales Sindicales del Cono Sur, así como estructuras similares
existentes en las otras subregiones.
Se destaca también la importancia
de promover la sindicalización femenina, la ampliación de la participación
de las mujeres en la vida sindical y en sus estructuras de dirección
y de ampliar la participación de las mujeres y la inclusión de
los temas de género en los procesos de negociación colectiva.