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EQUIDAD DE GENERO EN EL MUNDO DEL TRABAJO EN AMÉRICA LATINA. AVANCES Y DESAFÍOS 5 AÑOS DESPUÉS DE BEIJING

Indice

I.PROMOVER EL EMPLEO DE CALIDAD PARA LAS MUJERES

A. Evolución de la inserción laboral de las mujeres en América Latina en los años 90

B.   Temas especiales

II. PROMOVER LOS DERECHOS FUNDAMENTALES: IGUALDAD DE OPORTUNIDADES ENTRE HOMBRES Y MUJERES EN EL TRABAJO

A. Los derechos de las trabajadoras y la Normalización Internacional

B. El principio de igualdad y no discriminación por razón de sexo en las Constituciones y legislaciones laborales

C.   Mecanismos y órganos de control de la normativa

III. PROMOVER EL DIÁLOGO SOCIAL EN TORNO A LA IGUALDAD DE GÉNERO

A. La creciente presencia de las mujeres en el mundo del trabajo: nuevos desafíos para la organización sindical

B. Negociación colectiva e igualdad de género

C. La experiencia de las Comisiones Tripartitas para la promoción de la Igualdad de Oportunidades en el Trabajo

IV. HACIA LA IGUALDAD DE OPORTUNIDADES Y DE TRATO EN EL MUNDO DEL TRABAJO: APORTE DE LA OIT: ESTRATEGIAS, POLÍTICAS Y PROGRAMAS RECIENTES

A. La equidad de género y los mandatos de la OIT

B. Temas y áreas prioritarias de trabajo en América Latina

BIBLIOGRAFIA

C. La experiencia de las Comisiones Tripartitas para la promoción de la Igualdad de Oportunidades en el Trabajo

En los cinco países del Cono Sur y en El Salvador se han conformado Comisiones Tripartitas de promoción de la igualdad de oportunidades en el empleo. Las Comisiones Tripartitas son hoy reconocidas como un espacio institucional legitimado ante las diversas contrapartes que lo componen y, en algunos casos, constituyen la única instancia de diálogo tripartito permanente entre los constituyentes de la OIT. Han sido constituidas formalmente a través de un decreto gubernamental o en el marco de los planes de trabajo del Ministerio del Trabajo, a través de lo cual se institucionaliza su existencia (1).

En Argentina y Brasil las comisiones fueron creadas a través de un decreto del Ministerio del Trabajo que establece su composición, objetivos y funciones. Un decreto similar, pero de la Presidencia, dio nacimiento a la Comisión de Paraguay. En Uruguay se constituyó por medio de un acta del Ministerio del Trabajo y en Chile tuvo un nacimiento menos formal, pero vinculado a la política de promoción de la igualdad de género del Ministerio del Trabajo, y a su plan de trabajo conjunto con el Sernam.

Asumiendo el importante rol del Estado en lo que respecta a facilitar y promover todas las formas de diálogo social, el Ministerio del Trabajo, con el activo compromiso de la respectiva Oficina de la Mujer, actuó en la convocatoria de las Comisiones Tripartitas, invitando a empleadores y trabajadores a participar de esta iniciativa. Las Comisiones de Argentina, Chile, Paraguay y Uruguay tienen una composición similar. Por el sector gubernamental la integran el Ministerio del Trabajo y la Oficina de la Mujer, por el sector sindical y por el sector empleador participan representantes de las respectivas confederaciones de empleadores y trabajadores. La Comisión de Brasil tiene una composición más amplia, e incluye a la oficina gubernamental en materias de derechos humanos.

1. Condiciones que facilitaron la creación de las Comisiones Tripartitas

Diversos factores contribuyeron a crear un clima propicio para desarrollar un espacio de diálogo social y acciones concertadas entre los actores gubernamentales, empresariales y sindicales en materia de igualdad de oportunidades para las mujeres en el empleo. A continuación se mencionan algunas condiciones políticas y económicas que favorecieron este clima, y se destaca la relevancia de la variable internacional y el apoyo de organismos internacionales.

Los cinco países del Cono Sur enfrentaron los años 90 bajo condiciones políticas y sociales favorables a la incorporación de la preocupación de la equidad de género a nivel de la sociedad y las políticas públicas. En un contexto político democrático, y con el legado de la acción política desarrollada por los diversos movimientos de mujeres, existía un creciente acuerdo sobre la necesidad de actuar sobre las causas y expresiones de desigualdad. En este contexto se crearon a nivel gubernamental las Oficinas de la Mujer, y al mismo tiempo, se intentaba integrar de manera transversal la perspectiva de género dentro de una institucionalidad mayor. Nacieron así estrategias de inclusión de la perspectiva de género en el quehacer del Estado, a través de instrumentos como los Planes de Igualdad de Oportunidades (Chile y Paraguay), o de acuerdos de trabajo intersectoriales (como el Plan del Igualdad de Oportunidades en el Empleo en Argentina). En este marco, los organismos gubernamentales vieron la creación de instancias tripartitas, como una buena oportunidad para avanzar en sus planes.

Los actores sociales (sindicatos y organizaciones de empleadores) también enfrentaban un proceso interno de apertura hacia la mayor participación de las mujeres y la incorporación de sus intereses, que favoreció su determinación de participar en las Comisiones Tripartitas. Aun cuando la temática de género no estaba (ni todavía ha logrado estar) entre las prioridades de la agenda empresarial o sindical, tampoco se generaron resistencias desde estas organizaciones a integrar una mesa de diálogo en este campo.

La creciente participación laboral de la mujer (especialmente de las más educadas) y su aporte al crecimiento económico, empezaron a transformar la percepción social de su rol en la vida pública, tanto entre las elites políticas como económicas. Se empezó a visibilizar su aporte económico y a legitimar su participación en diversas esferas, cuestionando la baja representación de las mujeres en la toma de decisiones. Al mismo tiempo, las mujeres y la sociedad en general empezaron a tener mayor conciencia de las manifestaciones de la desigualdad en el mundo económico, así como de los nuevos problemas que enfrentan las mujeres en el mundo del trabajo debido a su condición de género. Esto creó un clima propicio para el establecimiento de mesas de diálogo tripartito, en las que se pudiera debatir acerca de estrategias para superar tales desigualdades.

La variable internacional

En el marco del compromiso internacional por la equidad de género, refrendado por los gobiernos con la suscripción de la Plataforma de Acción de la IV Conferencia Mundial sobre la Mujer, la OIT desarrolló su programa sobre la promoción de la igualdad de oportunidades en el empleo en los países del Cono Sur. Uno de los objetivos era la promoción del diálogo social a través de iniciativas tripartitas, destinadas a establecer lazos de cooperación entre agencias gubernamentales (incluyendo por primera vez a las Oficinas de la Mujer, además del Ministerio del Trabajo) y organizaciones de empleadores y trabajadores. A través de diferentes iniciativas destinadas a crear espacios de diálogo social y asistir a los actores sociales y gobiernos en la detección de sus necesidades y prioridades en materia de equidad de género en el empleo, se apoyó el proceso de creación de las Comisiones Tripartitas, en una primera fase, y de la Red de Comisiones Tripartitas del Cono Sur en una segunda etapa. Esta última elaboró una estrategia subregional de intercambio y colaboración. La creación de la Comisión Tripartita de El Salvador por su parte, fue apoyada por el programa de promoción de los derechos laborales que la OIT impulsó en Centroamérica.

2. Principales resultados de la acción de las Comisiones Tripartitas

El nivel de avance y logros de las Comisiones es disímil, y está vinculado a factores tales como la voluntad política de fortalecer esta instancia de parte de las instituciones que lo componen, la trayectoria que ha desarrollado la propia Comisión y los recursos con que ha contado. En general, las Comisiones que llevan un período más largo de funcionamiento pueden mostrar un mayor nivel de logro en términos de su presencia pública y temas que ha incorporado al debate. Entre las áreas en que se ha observado avances en todos los casos, están las siguientes:

La visibilización de la temática de género en los temas laborales

Las Comisiones son reconocidas como un referente importante en materias de empleo y género y han contribuido a relevar temas antes no incorporados en la agenda pública. Se han constituido en la práctica -aunque con diferentes grados- en interlocutores válidos para el diseño y gestión de políticas de empleo, contribuyendo al proceso de interlocución a nivel de las políticas públicas. Han establecido en algunos casos contacto con otros grupos de interés de relevancia, participado en la discusión de propuestas legales, y en general desarrollado actividades de lobby con otras instituciones públicas. Algunas se proponen además elaborar informes para verificar el grado de cumplimiento de los Convenios de la OIT ratificados por los respectivos países, que son de especial interés para la equidad de género en el mundo laboral, tales como los Convenios 100, 111 y 156.

El fortalecimiento del diálogo social

Las Comisiones constituyen el primer espacio dedicado al tema de la equidad de género en el empleo en el Cono Sur. El trabajo de las Comisiones ha constituido un ejercicio de diálogo social, a través del cual se ha iniciado un espacio de articulación y colaboración en torno a una agenda común. La equidad de género en el mundo del trabajo ha sido un área en torno a la cual los representantes de empleadores, sindicatos y gobiernos, han podido establecer mayores acuerdos que en otros ámbitos laborales. Ha surgido así una identidad común de género, que ha permitido establecer alianzas difícilmente alcanzables en otros planos.

El fortalecimiento de los actores sociales

El trabajo propio de las Comisiones ha tenido también un efecto inesperado a nivel de cada uno los actores sociales que la componen, fortaleciendo su propia institucionalidad para abordar la equidad de género. En un proceso lento y paulatino, se ha avanzado en la creación de Comisiones de la Mujer a nivel de las organizaciones de empleadores; a nivel sindical estas Comisiones han ido adquiriendo mayor estatus y capacidad de decisión y representación en sus instancias de dirección.

El fortalecimiento de la incorporación de la equidad de género en los Ministerios del Trabajo

El compromiso de los Ministerios del Trabajo en la convocatoria y coordinación de las Comisiones ha contribuido a fortalecer el compromiso de sus autoridades con la equidad de género y a sensibilizar algunas instancias técnicas respecto de la temática. Como resultado, se ha facilitado la incorporación de una perspectiva de género en las políticas laborales.

3. Desafíos a futuro

En un contexto que muestra grandes avances e importantes logros, no se puede dejar de mencionar los principales desafíos que enfrentan las Comisiones Tripartitas, a fin de posicionarse como una institucionalidad legítima en materias de lobby y negociación de una agenda de equidad de género en el mundo del trabajo.

Entre ellas se destacan: a) La necesidad de definir una agenda con el propósito de avanzar en la transversalización de los temas de género en las políticas públicas: la mayor dificultad que se enfrenta es la incorporación de una perspectiva de género en las políticas económicas/laborales, superando los enfoques parciales que tienden a identificar limitadamente los problemas de la mujer trabajadora; b) La necesidad de aumentar el peso de las mujeres en la organizaciones empresariales, sindicales y gubernamentales (empowerment): una limitación importante está constituida por el bajo nivel de poder de las representantes al interior de las organizaciones empresariales, sindicales y gubernamentales. Esto implica enfrentar la baja prioridad otorgada al tema de género y conseguir voluntad política para apoyar las Comisiones.

    

(1) En Chile se creó, en enero de 1995, la Comisión Tripartita de Igualdad de Oportunidades para la Mujer en el Trabajo, en el marco del plan de trabajo del Ministerio del Trabajo con el Servicio Nacional de la Mujer. En Brasil se creó, en marzo de 1996, el Grupo de Trabalho para a Eliminação da Discriminação no Emprego e na Ocupaçao, a través de un decreto del Ministerio de Trabajo. En Uruguay se creó, en marzo de 1997, la Comisión Tripartita de Igualdad de Oportunidades y Trato en el Trabajo, a través de un acta de constitución del Ministerio del Trabajo. En Paraguay se creó, en junio de 1998, la Comisión Tripartita para la Igualdad en el Trabajo, a través de un decreto presidencial. En Argentina fue creada en octubre de 1998, la Comisión Tripartita Argentina para la Igualdad de Trato y Oportunidades entre Varones y Mujeres en el Mundo Laboral, a través de un decreto del Ministerio de Trabajo y Seguridad Social.

 
Capítulo IV - Hacia la igualdad de oportunidades y de trato en el mundo del trabajo

 

 


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