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EQUIDAD DE GENERO EN EL MUNDO DEL TRABAJO EN AMÉRICA LATINA. AVANCES Y DESAFÍOS 5 AÑOS DESPUÉS DE BEIJING

Indice

I.PROMOVER EL EMPLEO DE CALIDAD PARA LAS MUJERES

A. Evolución de la inserción laboral de las mujeres en América Latina en los años 90

B.   Temas especiales

II. PROMOVER LOS DERECHOS FUNDAMENTALES: IGUALDAD DE OPORTUNIDADES ENTRE HOMBRES Y MUJERES EN EL TRABAJO

A. Los derechos de las trabajadoras y la Normalización Internacional

B. El principio de igualdad y no discriminación por razón de sexo en las Constituciones y legislaciones laborales

C.   Mecanismos y órganos de control de la normativa

III. PROMOVER EL DIÁLOGO SOCIAL EN TORNO A LA IGUALDAD DE GÉNERO

A. La creciente presencia de las mujeres en el mundo del trabajo: nuevos desafíos para la organización sindical

B. Negociación colectiva e igualdad de género

C. La experiencia de las Comisiones Tripartitas para la promoción de la Igualdad de Oportunidades en el Trabajo

IV. HACIA LA IGUALDAD DE OPORTUNIDADES Y DE TRATO EN EL MUNDO DEL TRABAJO: APORTE DE LA OIT: ESTRATEGIAS, POLÍTICAS Y PROGRAMAS RECIENTES

A. La equidad de género y los mandatos de la OIT

B. Temas y áreas prioritarias de trabajo en América Latina

BIBLIOGRAFIA

 

CAPITULO I

PROMOVER EL EMPLEO DE CALIDAD PARA LAS MUJERES

 

A. Evolución de la inserción laboral de las mujeres en América Latina en los años 90 (1)

Esta sección tiene como objetivo analizar la situación laboral de las mujeres en América Latina en los años 90 a partir de dos dimensiones. La primera se refiere a los avances y retrocesos experimentados en la calidad de su inserción laboral, comparando su situación a comienzos y a fines de la década (1990 y 1998); la segunda se refiere al aumento o disminución de las desigualdades entre hombres y mujeres observados en ese mismo período. Los datos utilizados corresponden a las cifras promedio ponderado de 12 países (2), con una fuerza de trabajo que representa el 91% de la PEA urbana de América Latina.

Los principales indicadores considerados en el análisis son los siguientes. En primer lugar, el aumento de las tasas de participación de las mujeres, en especial de las más pobres. La inserción en el mercado de trabajo (la salida de la situación de inactividad) puede ser considerada un indicador de progreso laboral para las mujeres, en la medida en que cada vez se evidencia más la importancia de esa inserción para la mejoría del bienestar propio y de sus familias. La tasa de participación laboral de las mujeres difiere según el perfil del grupo específico del que se trate: es bastante menor entre las que tienen menos años de estudio y menores ingresos y aumenta en la medida en que mejoran esos dos factores. De la misma forma que se reconoce la importancia del aporte de los ingresos laborales de las mujeres de más bajos ingresos para la superación de la situación de la pobreza de sus hogares, también es un hecho conocido el que sus tasas de participación laboral son significativamente inferiores a aquellas observadas en los grupos de ingresos medios y altos. Son las mujeres pobres las que encuentran mayores dificultades para insertarse en el mercado laboral, como consecuencia, entre otros factores, de enfrentar mayores obstáculos para delegar las responsabilidades domésticas, en particular el cuidado de los hijos. En ese sentido, interesa examinar también el grado de equidad de los avances observados en ese terreno, o sea, cual es el ritmo de aumento de la tasa de participación de las mujeres pobres en comparación con el promedio.

En segundo lugar, el aumento de la tasa de ocupación y la disminución de las tasas de desempleo. El progreso laboral de las mujeres supone, evidentemente, además de un aumento en su disposición de trabajar, el incremento de sus oportunidades de empleo y la disminución de sus tasas de desocupación.

En tercer lugar, se incluyeron algunos indicadores de calidad del empleo, ya que el progreso laboral de las mujeres supone también el aumento de sus oportunidades de encontrar una ocupación que cumpla con condiciones mínimas de calidad. En el presente análisis los indicadores de calidad examinados son: porcentaje de las ocupadas que logran insertarse en el sector formal y porcentaje de las ocupadas que cuentan con algún sistema de seguridad social.

Respecto a la segunda dimensión (progreso laboral de las mujeres en comparación con los hombres) se analizará básicamente en qué medida han aumentado o disminuido las brechas de participación, desempleo, ingresos, formalidad y protección social.

 

(1)  Esa sección se basa fundamentalmente en los datos y el análisis contenidos en el Panorama Laboral 1999 (OIT, 1999a). La edición completa del Panorama Laboral 1999, incluyendo todos sus anexos estadísticos, está disponible también en http://www.ilolim.org.pe

(2)  Argentina, Brasil, Chile, Colombia, Costa Rica, Ecuador, Honduras, México, Panamá, Perú, Uruguay y Venezuela.

Tasa de participación: rápida incorporación de las mujeres a mercado de trabajo en los países pobres

 

 


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